Jul 152021
 

Tiene 43 años, está divorciada y es madre de dos hijos. Pero tenía una vida oculta en el mundo de los juegos virtuales, donde se hacía pasar por una adolescente. Así, se ganó la confianza de un chico de 15 años y, por medio de Instagram, comenzó a enviarle mensajes, fotos y videos con contenidos sexuales, mientras que le pedía al adolescente que hiciera lo mismo con ella.

Después de cinco meses de investigación, la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas (Ufedyci) del Ministerio Público porteño, a cargo de Daniela Dupuy, logró que la mujer sea condenada a la pena de un año de prisión en suspenso y al cumplimiento de determinadas normas de conducta durante 24 meses.

A la condena, homologada por la jueza en lo penal, contravencional y de faltas Natalia Molina, se llegó después de un juicio abreviado, lo que implica el reconocimiento de los cargos presentados por el Ministerio Público Fiscal por parte de la imputada. La mujer fue encontrada culpable del delito de grooming, acoso de un adulto a chicos y chicas a través de internet para obtener algún tipo de gratificación sexual o imágenes sexuales.

La investigación comenzó en febrero pasado cuando el padre del chico denunció que una “persona desconocida contactó a su hijo de 15 años por medio de la plataforma de juegos Brawl Stars y continuó luego el diálogo en la red social Instagram, desde donde le envió frases, audios e imágenes de índole sexual y le manifestó sus deseos de mantener un encuentro”, según informaron a LA NACION fuentes judiciales.

Durante la investigación, la fiscal Dupuy y su equipo de colaboradores solicitaron información a las autoridades de la firma Facebook respecto del perfil de Instagram denunciado.

“A partir de la información entregada por Facebook se pudo verificar los datos de registro y sitios desde donde el perfil investigado se conectaba, lo que sumado amplias búsquedas en bases de datos públicas y fuentes abiertas de información, permitió establecer la identidad de quien se encontraba detrás de la pantalla: una mujer de 43 años, madre de dos menores”, agregaron las fuentes consultadas.

Según resaltaron desde la fiscalía conducida por Dupuy, resultó una novedad que la groomer sea una mujer, “ya que en la totalidad de los casos en los que intervino la Ufedyci los autores del delito de grooming fueron hombres”.

En el domicilio de la imputada, personal de la División Delitos Cibernéticos Contra la Niñez y Adolescencia de la Policía Federal Argentina (PFA), se secuestraron los dispositivos electrónicos con capacidad de almacenamiento de datos.

La mujer condenada, vecina de Tigre, deberá cumplir con una serie de tareas comunitarias y participar de un taller de violencia intrafamiliar y de género, entre otras medidas.

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