Jul 152021
 

El veredicto del juicio que se le sigue a siete efectivos de la Prefectura Naval Argentina (PNA) acusados de haber participado del crimen de Cristopher Rego, un repartidor de 26 años baleado en agosto de 2018 en Parque Patricios, tras haber evitado un control de tránsito, fue postergado para el próximo 10 de agosto porque el principal acusado fue aislado porque en el pabellón del Penal de Marcos Paz, donde está alojado, se confirmaron casos de Covid.

Según informaron fuentes judiciales, estaba estipulado que en la audiencia de hoy tres de los imputados dirían sus “últimas palabras” antes de conocer el veredicto, a través de la plataforma Zoom. Luego de eso, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°3, que enjuicia a los prefectos desde el 2 marzo pasado, pasaría a un cuarto intermedio para deliberar.

Sin embargo, el principal imputado, el cabo segundo Pablo Miguel Brítez, de 30 años, detenido en la cárcel de Marcos Paz, fue aislado porque en el pabellón en el que está alojado hubo casos de coronavirus, lo que le impidió conectarse a la sala virtual, dijeron a la agencia de noticias Télam fuentes judiciales.

De esta manera, el TOC 3 pasó a un cuarto intermedio para el martes 10 de agosto a las 14 con las “últimas palabras” de los imputados que restan y con la lectura del veredicto.

El fiscal Andrés Esteban Madrea había pedido en su alegato que Brítez sea condenado a prisión perpetua como autor material del “homicidio agravado” de Rego.

En tanto, para el cabo 1° Cristian Alberto López, de 29 años, y la marinera Lucila Tamara Carrizo, de 24, solicitó 12 años de cárcel por el delito de “encubrimiento agravado y abandono de persona”.

Además, para el oficial ayudante Axel Gregorio Díaz Guevara, de 27 años; el cabo 2° Javier Eduardo Fernández, de 24; el cabo 1° Rubén Darío Viana, de 30, y el ayudante de 1a. Roberto Mariano Paredes, de 47, requirió penas de entre 5 y 8 años por “encubrimiento agravado”.

Por su parte, el abogado Ricardo Izquierdo, representante de Brítez, pidió que sea absuelto al considerar que se trató de un caso de “legítima defensa” y, subsidiariamente, que sea encuadrado como un “exceso”, mientras que el resto de los defensores solicitaron absoluciones.

Brítez y López llegaron al juicio oral detenidos y el resto está en libertad.

Jorge Rego, en su casa, con la foto de su hijo, Cristopher, y las paredes y los estantes que muestran la pasión de ambos por Huracán

El crimen de Cristopher, conocido por sus amigos y familiares como “Bocha”, ocurrió alrededor de las 2.40 de la madrugada del domingo 12 de agosto de 2018 en Ancaste e Iguazú, en el límite de los barrios Parque Patricios y Barracas.

El joven, que había sido padre hacía 40 días, iba a bordo de su camioneta Peugeot Partner blanca que había comprado hacía una semana a un amigo suyo y de la que aún no había hecho la transferencia ni la verificación técnica vehicular (VTV) obligatorias para circular.

”Mi hijo no paró en la avenida Amancio Alcorta, donde había ocho prefectos, y Brítez lo corrió una cuadra; inocentemente él giró en U por la calle Monteagudo y agarró Ancaste, por lo que volvió al mismo lugar en el que estaba el control, porque él iba a Pompeya a buscar a su esposa y al hijo”, relató Jorge Rego, padre de la víctima.

Según la requisitoria de elevación a juicio, a la que Télam tuvo acceso, “Brítez se colocó sobre la calle delante de la camioneta, apuntándole con su arma reglamentaria y luego de que el damnificado lo esquivara, realizó hacia el rodado dos disparos, los que impactaron en la puerta corrediza ubicada en el lateral derecho, así como en la puerta izquierda ubicada en la puerta trasera del rodado. Esta última bala atravesó el asiento e impactó a Rego en la espalda”.

Los peritajes posteriores demostraron que el primer disparo de Brítez impactó en el costado derecho de Bocha. El segundo entró por su espalda y resultó letal.

El joven manejó herido unas cuatro cuadras más, hasta que a la altura de Ancaste al 3400 chocó contra otra camioneta que estaba estacionada, tras lo cual el propietario salió de su casa y llamó al 911. El dueño de la camioneta que chocó Rego llamó al 911 y cuando los efectivos de la Policía de la Ciudad llegaron y preguntaron qué había ocurrido, los prefectos respondieron que había sido un accidente de tránsito.

Bocha manejó herido hasta que en la tercera cuadra chocó contra una camioneta que estaba estacionada. Seguía vivo cuando los prefectos llegaron al lugar, pero no llamaron al SAME ni lo llevaron al Hospital Penna, que está a cinco cuadras de ahí. Lo que más me duele es que a mi hijo lo dejaron morir

Jorge Rego, padre de la víctima

”Mientras el rodado del damnificado se alejaba por la calle Ancaste, luego de producidos los disparos, …Carrizo, Fernández, Viana y López corrieron una cuadra… hasta el cruce con Ancaste, en donde junto a Brítez comenzaron a revisar el suelo en busca de los casquillos expulsados por los disparos, lugar al que más tarde volvieron con igual fin -hacia las 2:55 aproximadamente-. Tras encontrarlos, los recogieron con el objeto de ocultarlos y alterar así la escena y teatro de los hechos”, sostuvo la fiscalía.

Gracias a las cámaras

Las cámaras de seguridad de la zona permitieron descubrir que un grupo de prefectos se había acercado en un auto particular (luego se supo que era un Uber) al lugar donde agonizaba Bocha, pero que, lejos de socorrerlo, se ocuparon de levantar las vainas con el claro objetivo de alterar la escena del crimen y garantizar su impunidad.

Esa filmación le permitió al fiscal Daniel Pablovsky identificar a los prefectos y ordenar de inmediato las detenciones. Se podía ver a López y a Carrizo en el lugar donde Bocha agonizaba luego de recibir los disparos y chocar. No asistían a la víctima: levantaban las vainas servidas. Luego se comprobó que las hicieron desaparecer y que no informaron a sus superiores.

“Carrizo tenía 21 años en ese momento, era una piba. En el video se la ve abriendo la puerta de la camioneta de Bocha. Lo ve agonizando, pero no fue capaz de hacer nada para salvarlo. Lo único que hizo fue buscar los plomos adentro de la camioneta, mientas sus compañeros juntaban los casquillos en la calle. Eso es dejarlo morir, por eso quiero que ella también reciba una pena de varios años”, exige el padre de Cristopher.

Con respecto a los otros cinco prefectos, el abogado Sebastián Rodríguez que representa a Jorge Rego en la querella, explicó que “terminaron imputados en la causa, más que nada, por la omisión de denuncia, porque no se podía entender cómo habiendo tenido conocimiento de parte del hecho no existía ningún tipo de sumario o registro”.

Otra de las cuestiones que señala la familia es que el retén de la Prefectura no debió haber estado en ese lugar intentando detener a Bocha.

“Los prefectos debían controlar los pasillos de las villas 21-24 y Zavaleta, a unos 300 metros de donde habían apostado el control vehicular. Dijeron que estaban ahí porque la gente del barrio los agredía, pero eso es mentira. Estaban ahí para controlar a los que entraban a comprar drogas, les cobraban ‘peaje’ y si no arreglaban, les quitaban la plata o la falopa. Todos saben que esa es la manera que tienen de ‘recaudar’”, se queja Jorge, con su dolor inextinguible a cuestas.

Estoy orgullosísimo de haber sido el papá de Bocha –dice Jorge–. A cualquiera que le preguntes en el barrio te va a decir que era un fenómeno. Era trabajador y tenía sentimientos bárbaros. De chiquito le dejamos el pelo largo y parecía la sota de copas. Era lindo por fuera y más lindo por dentro. Lo extraño demasiado, a cada rato me acuerdo de él. Soy muy creyente y la última audiencia del juicio es el 25 de marzo, justo cuando mi vieja cumpliría años. Por eso creo que ese día al que le disparó a mi hijo seguro le van a dar prisión perpetua.

José Rego

NOTA COMPLETA

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