Jul 162021
 

“Mira, yo me manejo por medio de contactos. Los hago legalizados. Tienen un valor de 9500 pesos y sirven para estudiar, trabajar o para lo que sea”. Eran casi las 16 del 15 de junio pasado y así respondía S., un sospechoso de falsificar títulos secundarios, terciarios y universitarios, a una persona que lo llamaba desde Córdoba después de ver una publicación en un perfil de Facebook denominado Analíticos Reales 2021. Los interlocutores no lo sabían, pero la conversación estaba intervenida por orden de la Justicia que desde marzo pasado investigaba a los falsificadores.

La citada conversación y otras pruebas incorporadas durante los 90 días de investigación fueron determinantes para que la jueza federal María Eugenia Capuchetti ordenara una serie de allanamientos en los domicilios de dos hermanos, solo identificados solo por sus iniciales, M. y S., quienes quedaron imputados del delito de falsificación de documentos públicos.

Tres meses después del inicio de la pesquisa, según fuentes policiales, se logró determinar que los títulos analíticos falsificados se vendían a un valor que oscilaba entre 8000 y 15.000 pesos.

Falsificaban títulos universitarios y secundarios y los vendían por Internet

La causa, según explicaron a LA NACION fuentes judiciales y policiales, comenzó el 25 de marzo pasado cuando, durante un “ciberpatrullaje”, detectives de la División Delitos Informáticos Complejos de la Policía de la Ciudad advirtieron y detectaron que un usuario de la plataforma Mercado Libre ofrecía a la venta títulos analíticos presuntamente apócrifos por un valor de 8000 pesos. La publicación tenía un número telefónico de contacto y la sugestiva frase “terminá tus estudios secundarios, terciarios, universitarios. Ya info”, según se desprende del expediente judicial.

La publicación descubierta en el “ciberpatrullaje” fue la génesis de la pesquisa. La jueza Capuchetti, el secretario Leandro Noguera y los detectives policiales comenzaron con las tareas investigativas para identificar al usurario que ofrecía los títulos analíticos y los diplomas.

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Los investigadores determinaron que la línea telefónica publicada como contacto en la publicación de Mercado Libre fue activada el 17 de octubre de 2019.

Para el perfil de WhatsApp, el titular de la línea investigada había elegido una fotografía de un título analítico. “La empresa Mercado Libre prestó una rápida colaboración y se pudo determinar que el usuario identificado como M. ofrecía a la venta los títulos analíticos y tenía domicilio en Ciudadela, en Tres de Febrero”, sostuvo a LA NACION una fuente de la División Delitos Informáticos Complejos de la Policía de la Ciudad.

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Según las fuentes consultadas, Mercado Libre también aportó un listado como las compras y ventas hechas por el usuario identificado como M. Entonces, la jueza ordenó intervenir la línea telefónica.

“Cuando la línea ya estaba intervenida, M. recibió una llamada de parte de una persona que resultó ser S., su hermano. La conversación hizo presumir que ambos se dedicaban a las maniobras investigadas”, explicaron fuentes judiciales.

Los voceros consultados explicaron, de acuerdo a las pruebas reunidas durante la investigación, que uno de los hermanos se encargaba de hacer las entregas de los títulos, diplomas y otras documentaciones hechas a pedido y que el otro de los sospechosos era quien estaba a cargo de “comandar la maniobra y organiza los encuentros”.

Con las pruebas reunidas durante la investigación, la jueza ordenó una serie de allanamientos que se concretaron el 30 de junio pasado.

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“En los allanamientos, los detectives de la Policía de la Ciudad secuestraron cinco teléfonos celulares, dos impresoras, material de librería, cuatro certificados de estudios para completar, 185 sellos correspondientes a universidades públicas y privadas; organismos públicos de Nación y provincia; hospitales; escuelas y colegios, y sellos aclaratorios de diferentes profesiones y cargos”, explicaron fuentes policiales.

También, el personal policial se incautó de certificados analíticos para confeccionar títulos secundarios y universitarios, recetarios médicos, un sello con el escudo nacional y diferentes tipos de tipos de tinta, papeles, almohadillas y calcomanías para realizar los certificados apócrifos, informaron fuentes del Ministerio de Justicia y Seguridad porteño.

Los dos imputados están excarcelados y la jueza Capuchetti espera el resultado de una serie de peritajes para definir las situaciones procesales.

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