Jul 202021
 

3YE es un poderoso trío de k-pop que sale a la cancha. Para los tiempos que corren, la industria del pop coreano es una usina de bandas. Tener la oportunidad de dar el primer concierto (aunque sea online) y que esté destinado al público latinoamericano habla bastante de esta época. De la pandemia, pero también de los usos y costumbres de esta tercera década del siglo XXI.

Costumbres que tienen tantos puntos de contacto entre Oriente y Occidente. 21 horas de Buenos Aires, 9 de la mañana en Corea del Sur. Ha Eun, Yu Ji y Yu Rim están sentadas al escritorio de una oficina de la productora que las contrató hace algunos años y ahora quiere hacerlas famosas. El “keipop” es el vehículo para lograrlo. Fueron lanzadas al mercado de la música en mayo de 2019. Habrían querido hacer mucho más, pero la pandemia, como sucedió con la mayoría de las actividades del entretenimiento, todavía no les dio la posibilidad de subir a los escenarios. Lo que ahora les permite es el show online que el 31 de este mes darán especialmente para América Latina, territorio desconocido para ellas, aunque con los fans necesarios de k-pop para animarse y lanzarse a la aventura que sueñan desde que eran niñas.

Zoom mediante, y con la traducción de Jin Yi Hwang -conocida como “Jini”, la difusora argentino-coreana más experta que tiene el k-pop en nuestro país- las tres veinteañeras hablan frente a la cámara de esta incipiente carrera que desean proyectar fuera de su país. “Es nuestro primer concierto, en realidad, porque hace poco que debutamos y es, obviamente, el primero online para América Latina. Estamos muy expectantes y nos estamos preparando muchísimo para este show. Actuamos en programas de televisión donde presentamos solo una canción. Acá queremos mostrar todo lo que preparamos desde nuestro debut. Esperemos que nos demuestren su amor en el concierto”, dice Yu Ji.

El grupo apareció en escena en mayo de 2019 con el video del tema “DTM”, meses después publicaron “Omm” y “Queen”, con estéticas totalmente diferentes entre sí. En mayo de este año llegó un nuevo single, “Stalker”, con un video que parece mezclar a tres glamorosas tangueras de la década del 20 (pero de hace cien años) con el vértigo automotriz de rápido y furioso.

-¿Cómo se prepararon para llegar a formar parte del grupo?

Yu Ji: -Dos de nosotras nos conocíamos de chicas, cuando comenzamos a bailar a los 7 u 8 años. Nos reencontramos en la agencia donde conocimos a la tercera integrante. Si somos nosotras tres es porque creo que fue nuestro carisma que nos permitió llegar y sobrevivir en la audición en la agencia. Pudimos sobresalir y quedar. El casting en la agencia es difícil y por suerte quedamos las tres.

-¿Por qué identificarse con el nombre 3YE (third eye; tercer ojo)?

Ha Eun: -En coreano esta palabra significa niño o niña y, pese a todo, queremos seguir transmitiendo eso. En segundo lugar la idea es que por ese ojo el público nos pueda ver desde una mirada distinta, no convencional. En tercer lugar, un tercer ojo del ser humano, que es el que marca una percepción diferente de la que establecen los otros dos.

-¿Cuál es la característica que las hace personales dentro de la amplia escena del K –pop?

Yu Ji: -Creo que lo que nos caracteriza es ser tres, algo no tan común en los grupos de k-pop, y el baile fuerte, con mucha presencia. A pesar de ser solo tres podemos dar una sensación de llenar una sala. Nuestro punto fuerte es la coreografía.

-¿Que tanta influencia tiene el empoderamiento femenino en Corea y que tan determinante puede ser para el desarrollo de grupos de mujeres en la escena k-pop?

-Yu Rim:- Siento que recientemente hay un empoderamiento de las mujeres que incluso se refleja en nuestra manera de vestir. Creo que hace diez años el k-pop solo mostraba la parte sensual de las mujeres en polleras, o a mujeres dulces. Nosotras optamos por otra cosa y vemos que al público le gusta.

-El k-pop ha dado fenómenos fuertes a nivel mundial, como BTS o Psy ¿Apuntan a ese suceso o a carreras a largo plazo?

– Ha Eun:- Bueno, en realidad queremos ser como BTS [se ríen las tres] . Nos encantaría caminar por las calles de cualquier parte del mundo y que nuestra música suene detrás. Queremos ser famosas. Queremos que nos amen en América latina así que, señor periodista, le encomendamos nuestro futuro.

Camino al éxito

El suceso de Psy, con su Gangnam Style, fue difícil de superar. Fue la fiebre de un verano que hizo efecto en todo el mundo. Luego, el histriónico cantante pudo colocar otros hits en la batea digital mundial, pero su trabajo volvió a centrarse en Corea, donde hoy es una celebridad. Pero no hay que olvidar que Psy no surgió de una boy band. Venía de hacer un trabajo en solitario de años hasta que apareció su “baile del caballo”, que lo catapultó fuera de su país, hacia todo el mundo. El k-pop está, más que nada, centrado en los grupos de chicos o de chicas que audicionan en una productora y comienzan (o en muchos casos continúan) un estricto trabajo dentro del mundo del espectáculo. Es por eso que fenómenos como BTS son más sostenidos. El mundialmente famoso septeto fue creado en Seúl, en 2010, en las oficinas de la productora Big Hit, pero recién se dio a conocer en 2013. Lleva publicados cinco discos en coreano y cuatro en japonés. Trascendió el publico asiático, trazó puentes con artistas europeos y americanos. En 2000 fue elegido por la IFPI (federación que nuclea a compañías discográficas de todo el mundo) como el artista global del año. Ha hecho homenajes a los Beatles. Sus miembros se convirtieron en muñequitos coleccionables o en el menú de la carta de McDonald’s de 50 países. Hicieron campañas contra el racismo y por la no violencia. Love Myself es el proyecto, en colaboración con Unicef, que los llevó a dar un discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Ese es el nivel global que han conseguido con los pasos de baile y sus canciones.

En mayo de 2019, mientras en Corea del Sur nacía 3YE, los muchachos de BTS eran reclamados por el público argentino. El hashtag #BTSenArgentina fue tendencia durante todo un día con mensajes de aliento para que los siete miembros de la banda pudieran conocer nuestro país. “¡Logremos juntos que #BTS llegue a la #Argentina! Hacé correr la voz, retwitteá, comentá ¡Haremos posible el sueño!”, escribieron los fans.

K-pop en la Argentina

Jini nació en Corea y vino a vivir a la Argentina de chica. Estudió en el Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (Iser). Trabajó en Telefe Noticias y desde 2016 abrió un canal en YouTube dedicado a la cultura coreana, donde suele hacer foco en los fenómenos del k-pop, especialmente para el público local. “Nuestra historia de inmigrantes es bastante reciente, tiene apenas 50 años. Todavía nuestros padres venían con otra mochila, empezar una nueva vida acá. Era difícil pensar que nuestros padres vieran en sus hijos trabajos menos tradicionales o que no estuvieran relacionados con negocios familiares”, dice quien fue la primera locutora de origen surcoreano en América Latina.

La entrada de la cultura coreana en audiencias argentinas fue paulatina y creció durante la última década, especialmente por el k-pop y los k-dramas. “Hace cuatro o cinco años, aquello que era algo de nicho, se convirtió en un boom que coincidió con el “Gangam Style” de Psy, y luego con el fenómeno BTS”, explica.

Jini asegura que el fan argentino del k-pop no se queda con lo superficial. “Si le preguntás, te va a decir que le gusta la cultura coreana y sus valores. Estudian coreano para entender las letras de las canciones. Es un idioma diferente, aunque el más fácil de aprender, porque siempre digo que es el único o uno de los pocos que tiene fecha de nacimiento. Fue creado por un emperador para alfabetizar al pueblo. Tengo una sección en mi canal de YouTube que es de clases de coreano. Y los chicos se enganchan. Estaban con tanta sed y al no haber tantos institutos se engancharon. Hay un lazo emocional. Y algunos me consultan porque quieren conseguir becas y viajar a estudiar. En general, el fan del k-pop va más allá. Se engancha, con la historia, con la comida y con el cine coreanos. Por otro lado, la industria del k-pop es diferente de la del pop occidental. Los fans apoyan a los artistas de k-pop por el esfuerzo que hacen para llegar a ese lugar”.

3YE banda de k-pop

Quienes llegan a formar parte de un grupo k-pop no son descubiertos por un productor mientras tocan la guitarra en un bar. En general, estudian canto y, sobre todo, baile. Dedican la mayor parte de su adolescencia a eso. “Los fans valoran ese compromiso y el sacrificio que suelen hacer los chicos. Y, además, estamos en un momento interesante – reflexiona Jini- no solo por los fans. También porque el k-pop, a través de las colaboraciones (feat.), trasciende las fronteras del género”.

Factoría musical

Visto desde afuera y muy a la distancia, el mundo del k-pop tiene semejanzas con aquel auge de las boy bands de los noventa, surgidas especialmente en el Reino Unido y en los Estados Unidos, solo que, tres décadas después, en Corea parece un formato absolutamente industrializado. Las productoras de k-pop tienen academias de perfeccionamiento para sus integrantes.

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En su canal de Youtube donde Jini tiene más de un millón de seguidores, se puede ver algunos de sus viajes a Corea y visitas a productoras. También ha conversado con profesionales de esta industria. En Madrid conversó con Daniel Park, instructor de k-pop y ex integrante de una banda, cuando estaba en España como jurado de un concurso. Según el entrenador, hoy apenas con 10 u 11 años los chicos comienzan a estudiar baile para convertirse en futuros integrantes de los grupos. Cuando son más grandes audicionan. Y si quedan seleccionados ingresan en las academias. Trainee son los aspirantes. Idols son los que finalmente llegan a una boy band o girl group. “Hay clases y luego practican solos. Hay exámenes mensuales y si no los pasan se tienen que ir”, dice el instructor. Cuando un joven es trainee no sabe cuándo será su debut en un grupo, pero debe estar siempre bien preparado para cuando le llegue el momento, quizá tres o cuatro años después de haber audicionado y quedado seleccionado. “Puede ser una vida glamourosa por fuera pero hay lucha por dentro”. También dice que la escolaridad continúa y que los colegios suelen ser comprensivos cuando un joven es trainee. En parte ya son un poquito famosos cuando están fichados en una productora porque en el secundario todos saben a que se dedican fuera del horario escolar. Y en la puerta de las productoras habrá fans esperando (saesengs, integrantes de clubes de fans que se dedican a conocer todo sobre sus ídolos). “Lo incómodo es cuando están en la puerta del departamento, pero, en definitiva, es cariño. Te escriben cartas”, recuerda de sus años mozos (no hace tanto), cuando estaba sobre los escenarios.

Cuando llega el día del debut, todo es bello. Peluquería, maquillaje, fotos. Jini pide a Park recomendaciones para el baile. El instructor dice que cualquiera puede bailar si lo intenta y que todos podemos hacerlo bien. La base es lo más importante, tener buen movimiento de rebote.

3YE banda de k-pop

Cuestión de actitud

Volvamos a la charla con 3YE. Además de baile es importante el canto. Las productoras tienen equipos de gente dedicado a cada área (coreógrafos, entrenadores, compositores, arregladores, letristas) que hacen al todo del k-pop. Y los idols son el nexo con los fans.

-¿Cuál es el mensaje que prefieren dar desde una canción?

Yu Ji: -Queremos que nuestra música cuente siempre con la participación de los fans. Les enseñamos de qué manera se puede participar y alentar a nuestro grupo. La idea es crecer juntos. También queremos transmitir la idea de confianza. Que las fans se sientan queens, chicas empoderadas. Que tengan sueños.

-Seguramente soñaron muchas cosas desde que tomaron su primera clase para llegar a un grupo. Pero luego del debut suceden cosas que ni siquiera hay tiempo de soñarlas. ¿Con qué se sorprendieron?

Yu Rim: -Hacer un concierto para América Latina es una posibilidad que ni soñamos. Especialmente en este tiempo de pandemia. Para mi fue una sorpresa que no me esperaba. La verdad que hace poco debutamos y estábamos un poco desanimadas por esta situación de la pandemia. La posibilidad de un concierto online es realmente una sorpresa.

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