Jul 212021
 

Juan Sourrouille, en un acto como ministro de Economía junto al presidente Raul Alfonsin.

El 19 de febrero de 1985, Juan Vital Sourrouille asumió como ministro de Economía, cargo que dejaría el 31 de marzo de 1989, luego de haber quedado en la historia por el recordado “Plan Austral”. Este miércoles, más de tres décadas después de haberse alejado de la función pública, a la que nunca más quiso volver, murió. Tenía 80 años.

El hombre que en tiempos del retorno a la democracia tenía el poder de decisión sobre la economía argentina codo a codo con el entonces presidente, Raúl Alfonsín, tuvo que poner el pecho a la hora de anunciar un plan económico de ajuste, que congelaba tarifas y salarios, y puso a rodar al austral como la nueva moneda, en lugar del peso argentino que había dejado la última dictadura.

Con una inflación cercana al 30% mensual y una enorme deuda externa, este hombre, nacido en Buenos Aires el 13 de agosto de 1940 y recibido de contador público en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, intentaba así enderezar la maltrecha economía local, en tiempos en los que, como recordó un hombre que trabajó con él, “nadie le prestaba un solo dólar”.

Jesús Rodríguez, quien también fue ministro de Economía de Alfonsín (desde el 14 de mayo de 1989 hasta el 8 de julio del mismo año), lo recordó además como “presidente del Instituto de Desarrollo Económico (IDES), funcionario de organismos internacionales, como maestro de varias generaciones, modelo de actitud democrática y autor de libros decisivos para entender a la Argentina”. Además, formó parte de la Conade, fue consultor de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y fue director del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Su fama de economista sensato, muy profesional, con buen discurso y ganado respeto entre los políticos, terminó por conquistar a Alfonsín, que lo designó en un primer momento secretario de Planificación, cargo que ocupó desde el 10 de diciembre de 1983 hasta el 13 de febrero de 1985. “No era ni ortodoxo ni heterodoxo, era un buen economista”, lo definió Roberto Frenkel, investigador del Cedes, que lo acompañó durante su paso por la función pública.

Cuando aún no había completado dos años en su cargo y con la salida ya decidida de su predecesor, Bernardo Grinspun, le llegó la oportunidad de convertirse en ministro de Economía, y fue allí donde dejó su firma en la historia: el “Plan Austral”, que fue anunciado el 14 de junio de 1985 y entró en vigencia al día siguiente. Fue poco después de que el presidente Alfonsín, el 26 de abril de ese año, le anunciara a los argentinos en la Plaza de Mayo que el país entraba en una “economía de guerra”.

En una nota publicada por LA NACION anteriormente, el historiador Roberto Cortés Conde, opinó que la idea de Sourrouille fue mucho más sofisticada que la de Grinspun. “El Plan Austral trató de apuntar fundamentalmente a las expectativas inflacionarias; pero también se dijo que se iba a contraer el gasto y eso tuvo menos éxito. Todo fracasó porque cayó la demanda de dinero y se terminó en la hiperinflación”, recordó el experto.

Frenkel, que lo vivió desde adentro, aportó su visión: “El Plan Austral era un plan de ajuste completado con el congelamiento de precios y salarios. Funcionó bien un año y medio, pero después se fue desgastando. El equipo económico había empezado muy bien, pero después se aceleró la inflación, no había dólares, había que devaluar, la conocida ruedita de la Argentina. Y, para colmo, no teníamos financiamiento. A finales de 1987 ya no se daba más y no había reservas”.

Cuenta Frenkel que entonces se juntaron todos los de su equipo y lo convencieron de que le convenía poner gente más ortodoxa. “Juan fue a renunciar y Alfonsín le dijo: ‘¿Usted también me quiere dejar?’. Así fue cómo se quedó hasta que lo hizo ir [Eduardo] Angeloz en febrero de 1989”, rememoró.

Más allá de su carrera profesional y de su enorme capacidad de trabajo, quienes lo conocieron bien enfatizan que era un hombre siempre predispuesto a ayudar, con un corazón irremplazable, extremadamente austero y muy afectuoso con sus amigos. Cuentan que después de su paso por el Ministerio de Economía, muchas universidades le ofrecían trabajar en ellas por un tiempo, ya que todos lo reconocían como una figura importante. Pero cuando alguno de los intermediarios le acercaba la propuesta, él los miraba fijo y les decía, mitad en serio y mitad en broma: “Vos no entendés que yo no quiero laburar más. En los años que estuve como ministro el pelo se me puso todo blanco”. Lo decía más en referencia a ocupar un cargo público o a hacer investigación o dar clases, pero sí asesoró a algunos grupos económicos (como Cartellone) y escribió libros sobre historia económica.

Ayer, cuando faltaban solo 23 días para que cumpliera 81 años, se fue el hombre que encarnó una parte crucial de la historia económica de la Argentina: Juan Vital Sourrouille, el “padre del Plan Austral”.

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