Jul 212021
 

Cuando Giannis Antetokounmpo llegó a la NBA, cuidaba el mango. Sí, un jugador de NBA cuidando el mango. A su juventud en Grecia le habían faltado algunas cosas y el chico de 18 años tenía su mente configurada para no derrochar. Para ahorrar. Para conservar un alimento para más tarde, porque después podía hacer falta. Como no creyendo que ya estaba en ese mundo de fama, comodidades y millones que es el de la mejor liga de básquetbol del mundo. Como creyendo que quizás no iba a pasar mucho tiempo en él.

Eso pasó hace ocho años. Y Giannis, El Griego Raro (”The Greek Freak”), El Alfabeto (muchas letras en su apellido), no sólo se quedó. En medio, fue dos veces premiado como el jugador más valioso (MVP) de la NBA. Uno de los equipos del Partido de las Estrellas llevó su nombre cuando una vez que la NBA abandonó el clásico Oeste vs. Este y pasó a honrar a los dos jugadores más importantes de la liga: Equipo LeBron (por James) y Equipo Giannis fue dos veces el enfrentamiento de elite. Y ahora llegó el número 34 llegó al techo de su carrera: es campeón. Y es el jugador más valioso del campeón.

Milwaukee Bucks se impuso como local a Phoenix Suns por 105 a 98 y conquistó el certamen con un 4-2 en la serie final, conseguido con cuatro éxitos seguidos. Giannis tiene 26 años; su equipo llevaba ya 23 cuando el griego nació. La franquicia de Wisconsin, la que tiene un ciervo en su escudo y que en algunas temporadas tuvo por integrante al argentino Carlos Delfino, rompió una sequía de medio siglo sin lograr el anillo de campeón.

Cincuenta años más tarde, Milwaukee Bucks vuelve a ser el rey de la NBA.

Ocho partidos atrás parecía imposible. Antetokounmpo era protagonista de uno de esos videos de deportistas que se viralizan por una lesión impresionante. La pierna izquierda se le dobló hacia atrás cuando se le cayó encima Clint Capela y esa noche Milwaukee perdió en la semifinal, que quedó 2-2 y con riesgo para Bucks. Sin embargo, sus compañeros dieron la cara, sin él ganaron los dos partidos siguientes, ganaron la Conferencia del Este y pusieron al equipo en la final, en busca del título de campeón que realmente importa.

Tanque de 2,11 metros y 109 kilos, Giannis pasó apenas dos encuentros afuera, cuando parecía que su temporada se había acabado por la hiperflexión de los tendones posteriores de la rodilla izquierda. Exactas tres semanas después estaba tirado en una silla, algo aislado, con los ojos vidriosos, oyendo los festejos de un estadio repleto. No sólo era el campeón: era el nuevo amo y señor de la NBA.

Giannis Antetokounmpo consiguió un récord en la historia de las finales de la NBA, con un desempeño de más de 40 puntos, más de 10 rebotes y al menos 5 tapas; Milwaukee se basó en el griego para quebrar a Phoenis Suns y festejar al cabo de medio siglo.

Acababa de ofrecer una producción descomunal, de 50 puntos, 14 rebotes, 5 bloqueos, 2 asistencias, aunque 6 pérdidas. Tan grandiosa que nunca un jugador había hecho más de 40 tantos, 10 recobres y 5 tapas en un partido de una final de NBA, liga que registra los tapones desde la temporada 1972/1973. Dos después de la de la única consagración de Milwaukee hasta este martes.

“Quiero agradecer a Milwaukee por haber creído en mí. Estoy muy contento. Ojalá tengamos la oportunidad de repetir”, dijo Giannis, micrófono en mano ante el público y ante millones de televidentes, apenas recibió el trofeo como figura de la final. Le preguntaron por su familia: “¡Uuuhhh!”, gritó. Después del alarido, habló de sus hermanos, Thanasis, de 29 años, y Kostas, de 23. El único campeón de la NBA era… el más chico, que rellenó en la 2019/2020 el plantel de LeBron James y Anthony Davis. A Giannis lo cargaban públicamente por eso: “el MVP que no tiene anillos”… Pues ahora ya no pueden enrostrárselo. Y de paso sacó campeón a Thanasis, compañero de poco protagonismo en Bucks.

El es figura desde su segunda temporada, a sus 19 años. Ya entonces era local al lado del lago Michigan, porque Giannis estuvo en un solo equipo en toda su trayectoria de NBA. Su lugarteniente Khris Middleton (17 tantos, 5 rebotes, 5 asistencias, 4 robos, 5 pérdidas en el partido decisivo) lo acompañó en todo ese tramo, aunque el número 22 no es otro one-club man: en su primera temporada fue pieza de Detroit Pistons. Otros referentes de este campeón son Jrue Holiday y Brook López, pero todos iluminan mucho menos que el Antetokounmpo crack, al que Grecia no disfrutará en los inminentes Juegos Olímpicos de Tokio. No porque Giannis haya renunciado: sin él, el seleccionado heleno no logró clasificarse.

Sólo un rival en esta final, Chris Paul, estaba a la altura de los pergaminos del ala-pivote. Pero el base de Phoenix no se lució tanto como frente a Denver Nuggets, cuando dio lecciones ante Facundo Campazzo y compañía. La carga ofensiva estuvo más sobre los hombros de Devin Booker, que a sus 24 años sobresalió como un monstruoso goleador. No le alcanzó, porque sus compañeros no alcanzaron en el nivel de series recientes. Entre ellos, CP3, al que a los 36, en su primera final de NBA, no se le dio. Es, por ahora, uno de los campeones sin corona de esta liga que no siempre premia con anillos a los mejores.

A Giannis Antetokounmpo no le pasará. Ya salió de ese club. Llevó a lo más alto a un conjunto que era de los importantes pero de ningún modo favorito. Milwaukee terminó tercero en el Este en la etapa regular, con 46 éxitos y 26 reveses (63,8% de efectividad), y no es ciertamente una constelación. Sin su número 34 tal vez ni siquiera habría ingresado a los playoffs.

Este Zeus del básquetbol es un poderoso anotador que, paradójicamente, no es un gran tirador. Ágil, potente, es un ala-pivote que se siente cómodo cerca del aro para puntuar pero que, jugador moderno como lo es, se mueve mucho también por el perímetro. Excelente rebotero, estupendo pasador dada su posición, formidable defensor, es bastante completo. Con diferencias, su juego tiene cierta semejanza al de LeBron.

Así como él esperó toda su vida de 26 años para ser campeón, Milwaukee aguardó casi el doble para volver a glorificarse. Así como había 17.397 espectadores en el estadio, había quizás más afuera, en las calles, apiñados frente a pantallas gigantes, para celebrar lo que quizás sólo sus padres o abuelos habían disfrutado en la ciudad. Antetokounmpo lo hizo posible. Giannis es ya mítico para ellos. Un dios griego.

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