Sep 052021
 

En la pandemia de coronavirus, los informes en los que se notifican las muertes y los contagios se convirtieron en algo habitual. Sin embargo, las cifras no siempre muestran la foto del día, sino que en varias oportunidades los datos se refieren a lo que pasó en jornadas anteriores o, en algunos casos, a las infecciones y los fallecimientos que se produjeron semanas o meses atrás. Detrás de cada paciente que forma parte de la estadística, hay un profesional de la salud o personal contratado especialmente para ingresar de forma manual los datos a los registros que conforman el Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA). Este trabajo, que al demandar, en promedio, 35 clics por caso, no solo lo convierte en una tarea casi artesanal y engorrosa, sino que, como sucedió en los picos de la epidemia, puede provocar que los números no avancen al mismo ritmo que la crisis sanitaria.

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Según los especialistas, instituciones y autoridades de Salud consultadas por LA NACIÓN, el SISA en la pandemia pasó de tener aproximadamente 5000 usuarios a más de 50.000, lo que provocó en repetidas oportunidades la caída del sistema. Destacan que, si bien fue una herramienta muy útil, es necesario trabajar para lograr una mayor integración y automatización de los registros para evitar la carga manual de los datos que, indefectiblemente, genera errores y demoras, algo que podría complejizar el manejo de otra potencial crisis sanitaria.

“Es un sistema que permite tener mucha información. El tema es que cuán ágil puede ser”, señala Rosana Toro, viróloga clínica de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata y jefa del laboratorio HIGA, en San Roque.

Coincide Valeria Sánchez, directora técnica del Laboratorio BioRossi. La experta advierte que la carga de información en el SISA genera “trastornos”, porque es “muy lenta”. Recuerda que en ese centro debieron incorporar personal para mantener actualizado el reporte diario. Incluso los lunes y los martes, que son los días en los que se cargan los datos de los fines de semana, se satura la página y eso impide reportar en el menor plazo posible los [casos] positivos. Sería fundamental llegar a un acuerdo para que se genere una interfaz que le permita a los sistemas operativos de los laboratorios validarse contra el SISA y generar automáticamente los eventos. Es clave concertar una mesa de enlace para mejorarlo, porque esta situación va para largo. La carga de estos casos va a seguir. La desactualización de reportes, sin duda, puede tener que ver con las incomodidades de la carga en el sistema”, opina Sánchez.

Sonia Tarragona, jefa de gabinete del Ministerio de Salud de la Nación, explica que el SISA es un sistema que coordina otros registros del organismo. “Integra muchos que se armaron en distintos momentos y con distintas tecnologías en un único sistema que los coordina a través de diálogos informáticos”, describe la funcionaria. Para ejemplificar, señala que el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS) y el Registro Federal de Vacunación Nominalizado (Nomivac), son algunas de las bases de datos que dialogan con este modelo integrador.

Para los laboratorios, cargar los datos de contagios implicó un trabajo casi artesanal y engorroso, sobre todo durante los picos de la infección

“El SISA, en lo vinculado con a la pandemia de coronavirus, utiliza el registro que nace en el SNVS, que se creó para la notificación de algunas enfermedades. [Este último] Está preparado para manejar 50.000 datos al año, pero sin preparación, a raíz de la pandemia, pasó a tener que administrar millones de datos. Lo ideal hubiera sido que tengamos otro sistema para que el SISA, que integra todos los registros, pueda tener una mirada más moderna y actualizada con tecnología que hoy ya esta disponible. El SNVS tenía 5000 usuarios y ahora tiene más de 50.000. Todas estas cuestiones generaron demoras y hubo momentos del año pasado en donde se cayó el sistema. Ahora hay muchos proyectos para actualizarlo. Estamos trabajando con la Secretaría de Innovación para avanzar”.

Toro indica que antes de la pandemia se cargaban en el SISA, por ejemplo, cuántos casos de influenza, bronquiolitis u otras enfermedades respiratorias eran detectados para poder evaluar, entre otras cuestiones, si los contagios estaban dentro de los parámetros habituales o si había un brote de alguna enfermedad. Con esas patologías no es necesario informar cada uno de los casos, sino que se lo hace de manera agrupada. Esto quiere decir que se ingresa al sistema la cantidad de tests negativos y positivos, pero no los datos de cada persona contagiada. Sin embargo, en el caso del Covid-19 es necesario realizar una notificación individual. “Se carga hasta qué tipo de test se le realizó al paciente, ya sea un PCR o de antígenos. Cuando el coronavirus pase a ser un virus de circulación habitual se podrá empezar a cargar los datos agrupados. En los momentos críticos de la pandemia nos vimos sobrepasados por todo el trabajo que esa carga representaba. Se incorporó gente para hacer ese trabajo. En un momento, hubo un batallón de personas cargando datos”, describe Toro.

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El procedimiento

Pablo Scapellato, jefe de la Unidad de infectología del Hospital Santojanni, señala: “Creo que, si bien [el sistema] es perfectible, nos ha permitido y nos permite conocer información de los pacientes que en otros momentos no podíamos tener, como diagnósticos que se habían hecho o descartado antes o en otros lugares. En cuanto a la carga de datos, es bastante pesada”.

En este sentido, Toro explica la complejidad del procedimiento de incorporación de reportes al sistema: “En promedio, hay que hacer unos 35 clics por paciente para cargar los datos. En todos los hospitales se está intentando hacer una historia clínica electrónica, pero, como cada institución tiene su sistema y está todo muy fragmentado, es difícil ir hacia un sistema único que permita cargar toda la información de manera directa. Por ejemplo, nosotros en los laboratorios le ponemos a cada muestra un código de barras y, gracias a eso, apenas están los resultados los equipos médicos tienen todos los datos, pero sería bueno que esa información también pase automáticamente al SISA. En los laboratorios siempre se trata de aminorar la cantidad de pasos para disminuir la posibilidad de que haya errores”.

El Ministerio de Salud de la Nación avanza en mejorar el sistema

La especialista recuerda que en el laboratorio de la Universidad Nacional de La Plata durante el pico de la pandemia llegaron a hacer 400 test por día, por lo que cargar los datos implicó un trabajo arduo. “Una bioquímica de otro laboratorio me comentaba que ella cargaba los datos a la una de la mañana cuando llegaba a su casa. Eso hace que se cometan errores y es importante que la información que salga del sistema sea la correcta. Lo importante es que esta experiencia con el coronavirus nos sirva para pensar qué necesitamos para enfrentar la próxima pandemia y empezar a trabajar para optimizar e integrar, en la medida de los posible, los sistemas”, concluye Toro.

Desde Swiss Medical Group, describen que, al comienzo de la pandemia, cargar los datos en el SISA requirió de “esfuerzos extraordinarios”. Muchos tuvieron que aprender a usarlo porque jamás habían estado en contacto con el sistema y a eso se le sumó la enorme cantidad de información que había que notificar a diario. “Luego, con el correr de los meses, se ajustaron procesos para poder cumplir con esta carga, porque sabíamos que los datos eran indispensables para gestionar la pandemia, aunque no todos los actores los cargaron bien y a tiempo y eso fue de público conocimiento. Sin embargo, el balance del SISA como herramienta es positivo. Respecto del futuro, mas allá del valor que tuvo, no debe ser la herramienta definitiva. En la salud, en cuanto a la integración de la tecnología, hay muchos cosas pendientes que podrían representar un enorme avance en la reducción de costos del sistema en su conjunto y lograr una mejora de los estándares de atención, sobre todo de los sectores más desprotegidos”, indicaron fuentes de la empresa.

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