Sep 062021
 

Hace diez años, el arquitecto Cuni Flores viajó a Cholila para conocer este terreno, tras la sugerencia de un amigo. “En el mismísimo momento en que me paré en el peñasco, ‘vi’ la casa. Con frente transparente y plantada directamente sobre la piedra”, asegura sobre su refugio frente al lago Mosquito donde cada año se instala entre diciembre y marzo.

Un gran distribuidor semicubierto conecta la casa principal con una pequeña para huéspedes, que el arquitecto se desafió a resolver en 20m2. Ambas comparten esta terraza, que se suele usar como desayunador disfrutando de la salida del sol.

A diez kilómetros del Parque Nacional Los Alerces, Flores conjugó la arquitectura con el paisaje a través de un diseño contemporáneo de estética nórdica, con ideas que tomó durante un viaje por Suecia y Noruega que lo dejó impactado.

El deck rodea la casa y conecta la terraza este con la oeste. Desde ahí, puede verse el atardecer en la Cordillera de los Andes. Es de eucalipto, una madera que casi no requiere de mantenimiento en estas latitudes.

La premisa fue tener una vista de 180 grados al lago, para disfrutarlo desde el living y desde las terrazas, donde desayuno y paso las tardes

Arq. Cuni Flores

Las BFK originales son herencia del padre de Cuni, que también era arquitecto. Salamandra (Amesti).

Se buscó que todos los muebles fueran similares y que la utilidad le ganara a la decoración. Por eso, los bancos funcionan como mesa ratona, y el sillón es también una cama.

Simple, funcional y acogedora, la casa “de sus sueños” está pensada para recibir familiares y amigos. “No hay persona que no se quede fascinada; que no me diga que se siente como si hubiera venido a un spa”, dice satisfecho. ¡Spa! Entre las versiones sobre el origen de la palabra, la que reúne más consenso es la que la liga al balneario belga de ese nombre. Otra, linda pero menos chequeada, asegura que se trata de una sigla: salus per aquam. Nos quedamos con esa. Salud (de cuerpo y alma) a través del agua.

De principios de 1900. La primera casa de Epuyén, renovada por una pareja Belga

El marco de las ventanas se proyecta 30cm hacia dentro, y funciona tanto de parasol como de mueble.

El interior se pensó como un espacio homogéneo e integrado, en el que priman la simpleza y los colores neutros, para que el protagonismo se lo lleve el paisaje. Las únicas ventanas que no son de madera son las de abrir, que se hicieron de PVC, pero se revistieron en madera para mimetizarlas con el resto.

La lámpara de pie (GA Iluminación Casa) es otro elemento del mundo de la arquitectura, ya que se asemeja a las de los tableros de dibujo, pero en gran escala. Banco de madera con corderito (Elementos Argentinos).

Sobre el paño fijo, el dueño de casa diseñó una cuadrícula de nueve módulos que unifica el living con el comedor, pero discontinuó algunas partes para potenciar las vistas al lago: en el comedor, hizo una raja apaisada que despeja la vista desde la mesa; en el living, salteó seis módulos y formó un gran ventanal que va desde el piso hasta los 1,80m de altura.

La casa está construida íntegramente en madera. Hacia fuera, el revestimiento es de ciprés, típico de la zona. Para adentro, el dueño eligió usar álamo, que es luminoso, envejece bien y no tiene nudos.

En el Chaltén. Domos integrados al paisaje con lo último del diseño sustentable

La alzada tiene el mismo cemento alisado del piso, en línea con la homogeneidad y sencillez generales.

En la cocina, se evitaron los bajomesadas estandarizados y se eligieron puertas de chapa plegada, que Cuni mandó a hacer a un herrero. La cajonera colorida hace juego con los pocos adornos.

El dormitorio, de líneas simples, no necesita mucha más que la vista.

La diferencia de nivel del peñasco sirvió para que el dormitorio tuviera menos altura que el living, y lograra, así, una escala más íntima.

Rincón de Cobo. Una chacra marítima transparente se eleva entre paisajes soñados

El arquitecto diseñó el techo a un agua, para dar un toque de modernidad e imitar el estilo nórdico.

“Quiero ver cómo el tiempo se impregna en la casa. Dejé el exterior sin tinte, para que la madera se pusiera gris y se mezclara con la piedra”.

En la fachada, el ciprés se cubrió únicamente con aceite de lino, a fin de protegerlo, pero, al mismo tiempo, dejarlo envejecer y desteñirse.

NOTA COMPLETA

Sorry, the comment form is closed at this time.