Sep 062021
 

TUMON, Guam.- Pasaporte OK, hisopado negativo, temperatura normal. Con la cara cubierta con un barbijo N95 y una visera transparente encima, Jimmy Lin salió del modesto aeropuerto de la Isla de Guam arrastrando su valija llena de fideos instantáneos y ropa de playa.

“Es una sensación totalmente surrealista estar acá”, dice Lin, un taiwanés de 37 que es propietario de un centro de esquí en Japón, al que no puede asistir desde principios de 2020 debido a las restricciones a los viajes. “Antes viajaba al extranjero casi todos los meses, pero después, de repente, el mundo se me cerró”.

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Al igual que miles de turistas asiáticos que han visitado este territorio de ultramar de Estados Unidos en el Pacífico desde principios de este verano boreal, Lin viajó a Guam para darse la vacuna de su preferencia contra el coronavirus —las dos dosis de ARN mensajero de Pfizer— aprovechando una iniciativa de turismo de la isla para recuperar las pérdidas de la pandemia.

Si bien hay cada vez más países, como Italia y Tailandia, que aceptan certificados de vacunación para viajar, la vacunación en el extranjero sigue siendo inaccesible para millones de no vacunados. Pero ahora está la opción de Guam, un territorio de Estados Unidos donde hay abundancia de vacunas y ningún requisito de hacer cuarentena al ingresar, donde más del 80% de la población habilitada para recibir la vacuna ya está completamente inmunizado.

Para los habitantes de Taiwán, Corea del Sur y otros lugares de Asia, tres semanas en esta isla tropical, sumadas a la chance de recibir las dos dosis durante su estadía, representa una oportunidad casi impensable en sus países, debido a la escasez de vacunas y problemas de acceso a las mismas.

Turistas posan para una foto en la isla de Guam

“Soy un snob de la vacuna”, dice Lin, que recibió su primera dosis el 3 de agosto a través del programa AirV&V — por “vacuna y vacunación”— patrocinado por el gobierno, y por la que tuvo que pagar 100 dólares. “Acá en Guam puedo elegir la vacuna que quiero a un precio accesible, pero allá en Taiwán, me tenía que sentar a esperar lo que hubiese disponible y para quién sabe cuándo”.

En todo el mundo, en los lugares que dependen del turismo hay propuesto ideas creativas para intentar resucitar a un sector devastado por la pandemia. Algunos han intentado seducir a los “nómadas digitales” o permitir que los turistas extranjeros hagan cuarentena en centros vacacionales. Otros lo intentaron con “burbujas de viaje”, que finalmente se rompieron con la aparición nuevos brotes.

Y si bien la iniciativa AirV&V del gobierno de Guam tiene un alcance limitado para recuperar los dólares perdidos por el turismo —en 2019, más de 1,6 millones de turistas internacionales eligieron estas playas—, los empresarios dicen que vale la pena.

“Desde el lanzamiento del programa AirV&V hemos visto un aumento de huéspedes extranjeros de Taiwán, Corea y Japón”, dice Honoka Yamazaki, gerente de planificación de la lujosa Torre Tsubaki, y agrega que las reservas de habitaciones y las ventas de unidades aumentaron mucho en comparación con el año pasado.

Vuelos chárter

Unos 2000 turistas de Taiwán —donde solo el 4% de las personas están completamente vacunadas—, han visitado Guam desde la llegada del primer vuelo chárter, el 6 de julio, según la empresa Lion Travel de Taiwán, que opera con grupos de turistas que eligen Guam y Palau.

Los “turistas de vacunas” reservan su dosis online y suelen aplicársela en el puesto de vacunación del centro turístico de Tumon, donde están los mejores hoteles y las tiendas de lujo de la isla. De hecho, algunas empresas de tecnología, como TSMC, la mayor fabricante de chips del mundo, han hecho reservas para viajes grupales de sus empleados, que llegan en vuelos chárter y se alojan en alguno de los hoteles designados por el programa AirV&V.

En las últimas semanas, fueron reabriendo los shoppings y restaurantes de los lugares turísticos más atractivos de Guam, a medida que se intensificó la vacunación de los habitantes locales. Y ahora, con el modesto pero alentador ingreso de turistas extranjeros, otros comercios y empresas van por igual camino. Para que los aviones chárteres sigan llegando, los funcionarios de Guam proponen entregarles un cupón de compra de 500 dólares a cada turista del programa AirV&V.

“La recuperación completa puede tardar, pero esa recuperación empieza por atraer de nuevo a los turistas”, dice Anna Kao, propietaria de Ocean Villa, una casa de huéspedes frente a la playa en Tamuning, un poblado junto a Tumon. En 2020, su establecimiento tuvo que cerrar durante meses debido a la cuarentena, y logró reabrir antes de Navidad.

Las playas paradisíacas de Guam

En los últimos meses, Kao dice haber recibido a muchos más visitantes de Taiwán, Japón y Filipinas. Pero incluso en Guam, a casi 2500 kilómetros de Tokio y 6500 de Hawai, la pandemia sigue a la vuelta de la esquina.

A principios del verano boreal, las autoridades de la isla flexibilizaron las restricciones, y en agosto los casos de Covid-19 empezaron a aumentar. La semana pasada, el gobierno reimpuso el uso obligatorio de barbijo y las reglas de distanciamiento social. Las instalaciones militares de Estados Unidos, incluidas la Base Naval de Guam y la Base Andersen de la Fuerza Aérea, también reimpusieron el uso de barbijo. Además, los restaurantes ahora exigen certificado de vacunación a los clientes que cenan en el interior del local, y se han intensificado los controles en general.

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“Ya queda claro que la pandemia no se va a ninguna parte, al menos en lo inmediato”, dice Brandon Kinsella, coordinador de proyectos del programa AirV&V. “Sin embargo, siempre habrá necesidad de vacunas y siempre habrá mercado para los viajes”. En las próximas semanas, al igual que el resto de Estados Unidos, Guam lanzará la aplicación de dosis de refuerzo.

Aunque la nueva ola de contagios que sufre Guam es leve en comparación con otros lugares, alcanzó para borrar parte del entusiasmo de los turistas que llegan en busca de unas vacaciones de sol y playa. Algunos grupos de taiwaneses que llegan a la isla para vacunarse han optado por ponerse en cuarentena en sus habitaciones de hotel, y salen solamente para buscar comida hecha.

“Vine a vacunarme, no a contagiarme”, dice Richard Chang, un jubilado de Taipei, que acaba de recibir su segunda dosis de la vacuna de Moderna en el Hyatt Regency Guam.

(Traducción de Jaime Arrambide)

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