Sep 132021
 

La sorpresa por los primeros porcentajes dio pie a los llamados cruzados entre amigos empresarios y consultores a última hora de la noche y primeras de la mañana. En el sector industrial no se esperaban resultados tan contundentes.

Pero los números, muy rápidamente, despertaron dudas. ¿Habrá algún golpe de timón en política económica? ¿Seguirán en su lugar los mismos interlocutores del Gabinete? ¿Comenzará el Gobierno a cerrar los frentes de conflicto y fricción que arrastraron hasta las PASO con múltiples sectores?

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El oficialismo fue a las urnas en medio de un clima de tensión con una parte del sector industrial. Los reclamos se multiplicaron por las importaciones y el cepo, mientras que el Gobierno comenzó a apuntar contra la conducción empresarial por la inflación. “Es consenso entre los empresarios nacionales y extranjeros que fue una sorpresa agradable. No porque estén en contra del Gobierno, sino por muchas políticas de cierta radicalización gradual, obstructivas para el desarrollo de los negocios como impuestos y regulaciones. Se nota un alivio”, comentó a LA NACION Marcelo Elizondo, director general de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales.

El faltazo de Alberto Fernández al acto de la Unión Industrial Argentina (UIA) en la celebración de su día, hace casi dos semanas, mostró los traspiés del vínculo oficial con el sector empresario. En esa oportunidad, el discurso de Daniel Funes de Rioja tuvo un tono moderado, pero con reclamos al Ejecutivo: mencionó el cepo a la carne, la presión tributaria y la caída en las PyMEs, entre otros temas de roce.

Daniel Funes de Rioja, presidente de la UIA, durante su discurso por el Día de la Industria con escasa presencia oficial.

Unos días antes, el ministro de Economía se había cruzado con José Carlos Martins, del Consejo Agroindustrial, en el Congreso de Producción y Trabajo. El representante de la organización, sentado al lado de Martín Guzmán, dijo en su exposición: “Necesitamos cosas. La agroindustria necesita el compromiso de la política argentina en general y del Gobierno en particular de mantener reglas claras y sostenibles en el tiempo. Cuesta horrores generar un cliente, es una inversión muy importante y cuando lo logramos, tenemos que decir: no te puedo vender más. Tenemos que poner mucho foco en ser capaces de no restringir los flujos de exportación”.

Para algunos empresarios, la gestión de Alberto Fernández “abrirá los ojos” y buscará generar acuerdos con los distintos sectores económicos para llegar con mejor diálogo a las elecciones de noviembre. Para otros, existe un peligro de mayor radicalización del Gobierno o, de mínima, una falta de viraje. “Hay que intentar volver a la línea de marzo de 2020. Todo se fue desvirtuando, hubo un desvío y ahora hay que ver hacia dónde vamos. El resultado es una señal política muy fuerte para volver a generar consensos”, comentó expectante un representante industrial que prefirió reservar su identidad.

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Otra de las preocupaciones entre los empresarios son las posibles modificaciones en el gabinete económico. “Estos cambios violentos en la mitad de una gestión no van a beneficiar, pero van a tener que tomar otras decisiones. Imagino cambios de gente, asesores y de política económica. Van a tratar de mejorar la situación del bolsillo para que haya mayor consumo, tomando los recaudos para que no impacte en la inflación”, comentó a Alberto Príncipe, presidente de la Cámara de Comercio Automotor.

En el Gobierno niegan que se vayan a hacer cambios abruptos en los próximos días. La gran apuesta será reactivar el consumo y la actividad en los próximos dos meses, de cara a las elecciones definitivas del 14 de noviembre.

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