Sep 142021
 

Entre los múltiples efectos negativos del coronavirus debe sumarse también el aumento de precios de los medicamentos que se usan en terapia intensiva, que se fueron por las nubes debido a la enorme demanda provocada por una explosión de internaciones y que, según un estudio específico, se incrementaron en promedio 439%.

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En efecto, según un relevamiento de Adecra+Cedim, la variación acumulada promedio entre marzo de 2020 (prepandemia) y junio de 2021 (postpandemia) de todos estos insumos fue de 439%. “Sumado a ello, varias de las clínicas participantes manifiestan serias dificultades para abastecerse de los mismos”, se agregó en el trabajo mencionado.

Claro que ese es solo el promedio, puesto que hubo casos de medicamentos que tuvieron un alza de precios aun mayor: por ejemplo, el sedante midazolam en ampollas aumentó 1288%), mientras que el atracurium, el relajante muscular más utilizado, se encareció 554%.

Ricardo Lilloy, presidente de la Cámara de Entidades de Medicina Privada de la República Argentina (Cempra) e integrante de la Unión Argentina de Salud (UAS), opinó que este incremento está fuertemente relacionado con el aumento de la demanda. “No hay una justificación de variaciones en los productos, porque son productos relativamente antiguos y amortizados ya en su patente, así que la única justificación que hay es su mayor demanda. En el mundo entero han sufrido un incremento de uso y eso produjo variaciones en el precio”, comentó.

El relevamiento muestra que en el segundo y en el tercer trimestre de 2020 se registraron los mayores aumentos (77% y 72%, respectivamente). En el último período del año y, a inicios del 2021 el encarecimiento fue menor (en el primer trimestre de 2021 el aumento de precios llegó a ser menor a la inflación del período). “Este comportamiento se corresponde con la resolución conjunta 1/2020, emitida en noviembre 2020, que establecía por 150 días corridos precios máximos de venta institucional a los organismos de salud de los subsistemas público, privado y de la seguridad social de todo el país para los medicamentos de terapia intensiva”, se explica en el informe.

Según Adecra-Cedim, en el segundo trimestre de este año, una vez finalizado el acuerdo citado y con el advenimiento de la segunda ola, los precios volvieron a dispararse. “El aumento promedio de estos insumos fue de 18%, es decir, 10 puntos porcentuales más que el período anterior”, se señala.

Jorge Colina, asesor del Departamento de Investigaciones Económicas de Adecra+Cedim, comentó que tradicionalmente la ocupación de terapias intensivas es bastante estable, por lo tanto la demanda de medicamentos también lo es, lo que lleva a que la oferta sea previsible. “El covid lo que hizo es que le sacó esa estabilidad a la demanda, hubo un salto y la oferta no estaba preparada para enfrentarlo, y eso lleva a una fuerte presión en los precios”, dijo.

Ante este panorama, relató Colina, el Gobierno decidió que debido a la emergencia se debía hacer un acuerdo de precios para que no se encarecieran estos medicamentos, ya que se necesitaban mucho. “El problema es que los medicamentos no eran suficientes para abastecer la demanda, por lo que no solo se dio igual aumento de precios, sino que también escasez”, destacó el economista. Y opinó: “Esto es además consecuencia de vivir en una sociedad con alta inflación: cuando viene una emergencia, esa alta inflación impide administrar correctamente los recursos”.

En tanto, fuentes de la industria dedicada a la fabricación de estos productos dijeron que no niegan que los precios pueden haber aumentado, pero destacaron que también el mercado, la logística, la demanda y la disponibilidad de sus insumos cambiaron. “El mercado de 2019 terminó en marzo de 2020, porque la pandemia cambió todo. La logística pasó a ser otra, los proveedores cambiaron, el vidrio para hacer el envase empezó a escasear. Aparte en la Argentina no hay producción local de la materia prima de estas moléculas, y todos los productores mundiales se vieron desbordados por la demanda e incluso algunos debieron cerrar la exportación para destinar todo a su consumo local”, enfatizaron las fuentes.

En la industria argumentaron, además, que las moléculas que se usan para estos medicamentos son residuales, porque habitualmente la gente no está tanto tiempo en terapia intensiva (algo que obviamente cambió en pandemia) y que, para poder responder a una mayor demanda, los laboratorios tuvieron que dejar de producir otras moléculas, bajo el riesgo de perder clientes. “Se tuvo que armar todo un protocolo de trabajo porque no se podía cerrar y había que abastecer la demanda, y todo eso lleva a que los costos sean otros”, destacaron.

Según las mismas fuentes de la industria, hay otro tema: “Este año, el Ministerio de Salud llamó a los laboratorios para que no faltara una ampolla, por eso no faltó nunca ninguna. Les faltó, eso sí, a quienes no programaron sus compras. Ahí hubo también un compromiso de precios. ¿Subieron? Sí, es verdad que subieron, pero no se puede comparar la situación prepandemia a la de la pandemia”, concluyeron.

El informe de Adecra-Cedin subrayó que, a pesar de que el movimiento de las curvas de precios no es lineal, sino que se presentan picos en determinados momentos del tiempo, la tendencia es claramente al alza. “Al inicio de la pandemia las instituciones participantes del informe pagaron aproximadamente en promedio $40 por midazolam, $100 por atracurium y $150 por propofol. En junio 2021, estos valores ascendieron de manera aproximada a $550, $660 y $700 respectivamente”, indicaron.

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