Sep 142021
 

El primer proyecto de paisaje fue en el año 2006, alrededor de la casa ya construida y remodelada. El terreno, que un día fue monte, contaba con ejemplares añosos de árboles nativos, como quebrachos blancos (Aspidosperma quebracho blanco) y algarrobos (Prosopis sp.).

La casa, en una planta, ocupa casi el ancho del jardín, con una gran galería con diferentes espacios para estar. Dos quebrachos blancos aportan sombra y le dan identidad.

Desde el principio la idea fue respetar el espíritu del monte cordobés, esa mezcla de inmensidad y pequeñez que el sitio generaba, aportándole identidad. Por ello se utilizaron especies nativas –como Opuntia quimilo y distintas variedades de cactus, cina cina (Parkinsonia aculeata)– acompañadas por especies naturalizadas o exóticas –como Agave americana– y otras variedades de suculentas, y gramíneas –como Pennisetum rupelli y Paspalum haumanii–; todas especies adaptadas al clima de la zona.

La pileta se construyó en un nivel más alto y está revestida de piedra bali, con solado de ladrillos. El quincho es un lugar de mucho uso también y allí se repiten los quebrachos blancos, las opuntias y sechornerias, que marcan un ritmo que unifica el jardín.

La transformación de un jardín en un paseo de flores

  • Obra: Casa particular
  • Lugar: Villa Allende, Córdoba
  • Proyecto de arquitectura: Arq. Alejandra Alipi; remodelaciones: Arq. Héctor Díaz, Arq. Carolina Ruival
  • Proyecto de paisajismo: Carola Marfort, Carolina Reyna (propietaria)
  • Superficie intervenida: 2000 m2
  • Año de ejecución: 2006 a 2021

Una pared baja hace de banco y a su vez de límite, y contiene olivos que repiten la especie de entrada. Fuera de la casa, opuntias y gramíneas para reforzar el toque nativo.

Ese primer proyecto fue mutando con los años, ya que la dueña de casa, diseñadora de interiores y luego de jardines, comenzó a interesarse y apasionarse por la jardinería. Con esta personalidad inquieta y siempre consultando para no perder la esencia, el jardín fue pasando por distintas etapas. Así, diferentes rincones y remodelaciones se sucedieron a lo largo del tiempo, según las necesidades que fueron surgiendo.

En los viajes, sus dueños traían distintos recuerdos para plasmar en el jardín, siempre respetando el alma del lugar. Se incorporaron especies como Beschorneria yuccoides, Bougainvillea sp., Dietes bicolor para aportar fuerza al diseño con su colorido y poco requerimiento hídrico. También se multiplicaron suculentas, que ganaron gran protagonismo.

El diseño sustentable de un jardín vivero donde reinan los pastizales

La entrada principal a la casa, sin mucha gracia, molestaba a su propietaria; fue entonces cuando en conjunto con la arquitecta Carolina Ruival, que ya había trabajado en previas remodelaciones, se convocó a la paisajista Carola Marfort.

Se planteó algo distinto: un patio de ingreso que no compitiera con las líneas de la construcción, que tuviera fuerza en sí mismo, que se uniera al resto del jardín en forma y contenido. Se eligieron formas puras, simples y pregnantes. Una casa donde cada rincón tiene un sinnúmero de macetas redondas fue el punto de partida para utilizar el círculo.

El patio de ingreso se planteó como una superficie seca, con formas circulares que albergan dietes y suculentas como la Echeveria ‘Blue Bedder’.

Un jardín natural donde predominan la experimentación y el amor por las plantas

El discurso del piso y las plantas se repite y respeta para dar unidad a todo el jardín. De las ya existentes, se eligieron plantas perennes y de fácil mantenimiento: Dietes bicolor, que dan cierta altura y se los ve verdes todo el año. Las suculentas como Echeveria ‘Blue Bedder’ actúan como cubresuelo, acompañando el solado de piedra y aportando, en una determinada época del año, una intensa floración. Un banco de material hace de límite, y a su vez sostiene unos olivos y una praderita que atrae fauna nativa y recuerda el espinal.

Los olivos se repiten en la vereda, anticipando lo que va a aparecer en el patio de entrada, y se “cosen” al monte a través de su coloración grisácea, permitiéndoles a los dueños tener esta especie tan querida.

Todos en la casa se engancharon con el jardín. Belencita trabaja hace años con la familia y es la encargada de multiplicar las suculentas. En primer plano, tres macetas con stapelias, atrás echeverias y beschornerias.Carola Marfort, responsable del paisajismo.

Síntesis del jardín

  • Estilo: El espíritu del monte cordobés, pero con una mirada contemporánea.
  • Lo más difícil: Los perros aplastando las plantas.
  • Un lujo: La dueña de casa jardinera.
  • Una sorpresa: Cada rincón que va agregando.
  • Contacto: carolamarfort1@gmail.com IG: carolamarfortpaisajismo

NOTA COMPLETA

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.