Sep 152021
 

Luego de estar cerrados durante 18 meses a causa del coronavirus, de perder millones de dólares y de atravesar la más dura crisis que se recuerde, los teatros de Broadway volvieron anoche a conectarse con el público, con los aplausos. La gran maquinaria de teatro empezó a recuperar su aceitada maquinaria con el reposición de cuatro musicales emblemáticos: El rey león, Chicago, Wicked y Hamilton. Claro, nada es como en la llamada vieja normalidad. Es que, por lo pronto, las medidas sanitarias exigen que el público debe usar barbijos y presentar su certificado de vacunación o, caso contrario, una prueba de coronavirus negativa realizada en las últimas 72 horas. Eso sí, y dato fundamental para el sector, las salas pueden trabajar con el 100 por ciento de su capacidad.

Mas allá de esos “detalles”. la esperada reapertura fue celebrada por el público como por todos aquellos que forman parte de esta industria del espectáculo. La emoción, según los relatos periodísticos, también se adueñó en el momento de los saludos finales en cada una de las obras que volvieron a la actividad. “No hay lugar como el hogar”, dijo Kristin Chenoweth, levantando una línea del musical Wicked en medio de una ovación con el público de pie.

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Sin exageración, Chicago, El Rey León, Wicked y Hamilton son cuatro títulos históricos. El primero, debutó hace 46 años. El segundo, hace 23; Wicked, 17; y Hamilton es la más “nuevita”: apenas 6 temporadas. “El mundo tiene que volver a comenzar. Simplemente tiene que hacerlo. Ya no podemos sostener esto”, dijo Sharon Wheatley, actriz de Come From Away, que reanudará sus funciones en Broadway el 21 de septiembre. “Creo que, en verdad, no me parecerá real hasta que tengamos a los espectadores frente a nosotros”, confesaba en la previa L. Steven Taylor, quien interpreta a Mufasa en El rey león.

La nueva alcaldesa la ciudad, Bill de Blasio, también se sumó al festejo. “Broadway y todas las artes y la cultura de esta ciudad expresan la vida, la energía, la diversidad y el espíritu de Nueva York. Está en nuestro corazón y en nuestra alma”, sostuvo ayer en un conferencia de prensa. Junto a ella estuvo la cantante y compositora Sara Bareilles, quien escribió la música del musical The Waitress, quien calificó a la reapertura como un “día mágico” para la comunidad teatral. Como otra clara señal de reapertura, se abrió el famoso stand TKTS en el corazón de Times Square, donde los visitantes pueden obtener boletos con descuento para Broadway y el circuito off-Broadway para el mismo día o el día siguiente.

La audiencia aplaude a Lin-Manuel Miranda, creador de Hamilton, en pleno saludo final de una noche histórica para el mundo del espectáculo en Manhattan

Cabe destacar que desde hace algunas semanas, Nueva York comenzó a realizar distintos espectáculos públicos para festejar el regreso a la “normalidad” tras el confinamiento sanitario. Previo al inicio de la pandemia, la industria montada alrededor de Broadway aportaba unos 14,7 millones de dólares anuales a la economía de la ciudad, que actualmente se ve afectada por la ausencia de turismo.

Marchas y contramarchas

Durante estos 18 meses hasta la noche mágica del ayer, la actividad escénica en Nueva York, como en todas las ciudades del mundo, atravesó varias marchas y contramarchas. Hasta el 12 de marzo del año pasado, día que se bajaron los telones, había 31 espectáculos en cartel y 8 nuevas producciones estaban en fase de preestreno. La orden del Gobierno era cerrar un mes. Luego se pasó para el 7 de junio en coincidencia con la entrega de los Premios Tony 2020, pero tampoco pudo ser. En octubre, la Liga de Broadway, organización que agrupa a 41 teatros históricos neoyorquinos, anunció la decisión de mantener el circuito teatral de Manhattan, cerrado al menos hasta el 30 de mayo de 2021. “Con casi 97.000 trabajadores que dependen de Broadway para su sustento y un impacto económico anual de 14.800 millones de dólares para la ciudad, nuestros miembros están comprometidos a reabrir tan pronto como las condiciones nos lo permitan”, señaló la presidenta de la Liga de Broadway, Charlotte St. Martin. El escenario de la vuelta del público en mayo, tampoco se pudo concretar.

Las personas muestran su prueba de vacunación cuando llegan para asistir a El rey león, en el Teatro Minskoff, de Nueva York, una de las tantas salas que estuvieron cerradas por 18 meses

El proceso de reapertura ya tuvo algunos mojones previos. Cuando Bruce Springsteen dio su concierto el 26 de junio, puede ser uno de ellos. Otros consideran que fue con el estreno de la obra Pass Over, el 22 de agosto. O cuando dos grandes musicales, Hadestown y Waitress, volvieron a recibir público en sus teatros el 2 de septiembre. Pero, para la mayoría, la reposición de los 4 musicales es el verdadero kilómetro cero de este complejo proceso. En este conflictivo tránsito la ciudad no solamente se vio atravesada por la crisis pandémica, y sus derivas económicas, sino por conflictos políticos: el mes pasado, el demócrata Andrew Cuomo debió renunciar a la alcaldía de Nueva York acorralado por las acusaciones de acoso sexual. Había sido él quien, a principios de mayo, estableció la fecha del 14 de septiembre para cuando Broadway podría comenzar a dar la bienvenida al público a plena capacidad con salas trabajando con la capacidad máxima (punto clave para el sector porque es la única manera de sostener económicamente a estas grandes producciones).

Un espectador asistió vestido como si fuera el personaje King George para ver Hamilton, en el Richard Rodgers Theatre. Uno de los cuatro musicales de una noche histórica de reapertura en Nueva York

A partir de ahora, nuevos títulos se irán sumando a la cartelera neoyorquina, que emplea a más de 100.000 personas y que aporta unos ingresos de 15 mil millones de dólares en la economía local. Sucesivamente, a este especie de operativo retorno se irán agregando este mismo mes Six, Come From Away y Aladdin. Le seguirán Tina: The Tina Turner Musical, Ain’t Too Proud, Mrs Doubfire (basada en la película Papá por siempre, de 1993), Jagged Little Pill, El fantasma de la ópera, Diana, The Musical, Dear Evan Hansen y Company.

Hasta el momento, más de la mitad de las entradas vendidas fueron adquiridas por turistas, un engranaje clave para el sector del teatro comercial y para la economía de la ciudad. Lo que desde anoche se pone a prueba es la reacción del público frente a un sector que la pandemia quedó con poca espalda financiera para asumir grandes inversiones publicitarias.

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