Sep 152021
 

Desnudos fue un éxito en la temporada de verano de Mar del Plata, en 2020, y había muchos planes para hacer gira por el país y, finalmente, recalar en un teatro de la calle Corrientes. Sin embargo, la pandemia de Covid-19 torció esos proyectos y recién en estos días pudieron retomarse. La obra se iba a estrenar en el Teatro Metropolitan el 22 de abril, pero las medidas restrictivas postergaron el desembarco de esta comedia al epicentro teatral porteño. Ahora hay nueva fecha para que eso suceda y es la de este jueves 16 de septiembre, a las 20.30, en la misma sala y con el mismo elenco: Sabrina Rojas, Brenda Gandini, Mercedes “Mey” Scápola, Luciano Castro, Gonzalo Heredia y Luciano Cáceres.

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Basada en una película alemana de Doris Dörrie, esta versión de Esther Feldman y Alejandro Maci, con dirección de Juan Branca y producción de Javier Faroni, Desnudos narra el encuentro de tres parejas amigas en una cena que no resulta como habían pensado y termina con un juego peligroso: saber si cada uno puede reconocer a su pareja desnuda, con los ojos vendados. Es la excusa para hablar de vínculos, de amor, de desamor, de amistad y de crisis.

Brenda Gandini, Mercedes Scápola y Sabrina Rojas

En diálogo con LA NACION, Brenda Gandini, Mey Scápola y Sabrina Rojas desmenuzan este ansiado regreso y adelantan qué cambios habrá en la obra. Además, tanto Brenda como Sabrina se refieren a cómo encaran una obra con su pareja, en el caso de Gandini y con su expareja, en el caso de Rojas. “Pasó una eternidad desde que nos despedimos en Mar del Plata y volver, de a poco, a reactivar nuestra industria es como encender motores nuevamente. Estamos contentos porque es una obra que nos gusta, nos divertimos, y es una forma de empezar de cero”, sostiene Brenda Gandini en el comienzo de la charla. “Aún con incertidumbre, acá estamos otra vez y lo festejamos”, añade Sabrina Rojas.

–¿Cómo es abordar otra vez la misma obra, un año después?

Mey Scápola: –Es raro ensayar una obra otra vez, un año después. Nunca me había pasado. Sí retomar al mes, luego de unas vacaciones. Es raro y es distinto. Conservamos todo lo bueno que habíamos conseguido arriba del escenario y nos conocemos mejor, hay más confianza, sabemos qué puede funcionar y qué no, podemos agregar o sacar algunas cosas. Y por otro lado, sabemos que el público de Mar del Plata no es el mismo que el de Buenos Aires. De alguna manera es casi empezar de cero porque nos arriesgamos a que aparezcan desafíos nuevos.

Las actrices hablan de Desnudos, la obra que finalmente podrán estrenar en la calle Corrientes esta semana

Sabrina Rojas: –De vacaciones en la costa, quizá, la gente busca ver comedias y sucedió que había risas en momentos dramáticos. La obra habla de los vínculos de pareja y de amigos y de las miserias de esos vínculos.

Brenda Gandini: –Son tres parejas de amigos muy diferentes y el público se identifica, en algún momento, con cada una de las tres y no con una sola. Quizá hay gente que va con la expectativa de ver un desnudo físico y la obra les devuelve mucho más que eso.

Rojas: –Me parece que ese fue el éxito, que la gente pensaba que iba a ver una comedia de actores que se desnudaban, que los temas se iban a tratar muy por encima y se encontraron con una historia, un contenido y se vieron reflejados.

–¿Qué les sucedió a ustedes cuando leyeron el libro?

Scápola: –Algo interesante es que cuando leímos la obra no sabíamos qué personaje iba a tener cada uno y podías identificarte más con uno que con otro, hasta que un día nos juntamos y se decidió cruzar las parejas reales en la ficción y estuvo muy bueno. Eso hizo que leyera con mucha atención todos los personajes, pensando en cuál podía tocarme. Y después me di cuenta que no podía haber hecho otro que el que me dieron. Fue interesante leer con una perspectiva más objetiva y no me pareció tan comedia como es ahora: me divierte tocar muchas teclas porque nos obliga a transitar distintas emociones.

Rojas: –Los personajes de Mey y Gonzalo se están separando. Todos hemos vivido una separación y hay algunas que no se resuelven inmediatamente sino con el tiempo. Entonces, leyendo los diálogos, pensaba que esto también me había pasado. Mi personaje detona por una pavada y así empieza una catarata de cosas que no imaginabas. Y el personaje de Brenda transita otro momento, que es el del inicio de la pareja, con muchos proyectos. Te sentís identificada con cada una de las etapas.

Gandini: –Yo me identifiqué con todos los personajes y finalmente me tocó el que, creo, me podía salir mejor y con el cual podía sentirme más cómoda. Cuando pensamos en volver en esta nueva realidad pandémica, se habló de cambiar algunos personajes para que las parejas reales trabajaran juntas arriba del escenario, como una burbuja y evitar los besos y los acercamientos físicos. Y yo pensaba que estaba bueno porque después de verlas actuar, me imagino mejor cada personaje.

Parejas cruzadas

–¿Y finalmente no cambiaron de personajes? ¿Qué pasa con los besos?

Gandini: –Los pocos besos que hay, se falsean.

Scápola: –Y ahora estamos un poco más alejados. No se puede estar más de un minuto cerca y eso se cumple.

Rojas: –Y nos hisopamos todas las semanas, según el protocolo. Se cambió todo lo que había que cambiar y si no, se truca.

–Brenda, ¿cómo es trabajar con parejas cruzadas y que la real esté también en el escenario?

Gandini: –Cuando vamos al teatro somos compañeros y no estamos con la rutina familiar, como en casa. Con Gonzalo a veces nos olvidamos que somos pareja, nos divertimos, nos reímos, nos miramos desde otro lugar. No me modifica en absoluto que esté en el escenario, al contrario. Quizá nos vamos discutiendo del ensayo algo que no le podés decir a un compañero pero sí a tu pareja, pero no más que eso. Lo pasamos muy bien y nos llevamos mejor en el teatro que en casa (ríe) porque estamos más relajados. Además es un lugar que nos gusta, que disfrutamos y estamos más distendidos, más atentos a otras cosas.

Sabrina Rojas, Mey Scápola y Brenda Gandini

Scápola: –Yo no tengo a mi pareja en el escenario pero lo que puedo aportar es que para mí son cuatro compañeros y no dos parejas. Sólo conocía a Luciano Cáceres, porque estudiamos juntos, y con Desnudos me hice cuatro amigos hermosos. No me olvido que son pareja pero, para mí, son compañeros hermosos, que adoro. Y además, si volvimos en estas circunstancias fue porque el elenco empujó para que esto pasara. Había muchas ganas porque lo pasamos bien sobre el escenario y somos amigos. Incluso las parejas podrían haber dicho que preferían hacer otra cosa.

-En tu caso, Sabrina, se separaron hace apenas unos meses, ¿cómo trabajan juntos sobre el escenario?

Rojas: –Siempre es un placer trabajar con Luciano (Castro) porque es un hermoso compañero y soy una gran admiradora de su trabajo. Es una experiencia preciosa que nos queda en el recuerdo. Tal vez, en la rutina de la familiar tenés algunas obligaciones y acá venimos con otras ganas. Nos admiramos desde el talento, la responsabilidad, me gusta ver cómo es generoso con otro compañero. Podemos disfrutar mucho y es hermoso compartir el escenario con él.

Sabrina Rojas en Mar del Plata, en el verano de 2020, cuando estrenaron con éxito Desnudos

-Ustedes se enamoraron sobre un escenario…

Rojas: –Sí, fue en Mar del Plata, en Valientes, y ahí nos enamoramos. Volvemos a trabajar juntos diez años después.

Gandini: –Gonzalo y yo también trabajamos juntos en Chiquititas y después en La jaula de las locas en teatro, y nos reencontramos unos años después en Malparida. Ahí empezamos a estar juntos.

–¿Cómo viven los gritos de la platea femenina cada vez que aparecen en escena los varones?

Rojas: –Toda esa histeria que se genera nos divierte mucho, nos reímos. Al mismo tiempo, pensamos que si fuera al revés y los hombres nos gritaran a nosotras, sería muy violento. Pero como son las chicas las que gritan, nos resulta divertido y no deberíamos naturalizarlo. Es un montón.

Scápola: –Nunca hay que incentivar el cuerpo-objeto, no importa si es hombre o mujer. Hoy un hombre piensa dos veces antes de gritarle algo a una mujer, y al revés debería ser igual.

Gandini: –No está buena la cosificación y hay que sacar el titulo de “sex simbol”. Somos seis actores sobre el escenario y se entiende que la belleza atrae pero se muestran otras cosas y hay que poner el foco en eso también.

La seguridad de los teatros

–¿Cómo vivieron este año de pandemia?

Rojas: –Recuerdo que pensaba que el Covid iba a pasar pronto y que podríamos volver en Semana Santa. Y también recuerdo los mensajes de Mey diciendo que proyectaba a septiembre de 2020. Era la necesidad de volver.

Scápola: –Además pasamos por todos los momentos. Creímos que se terminaba en pocos meses, después se extendía, iba y volvía. Pero hubo algo que sostuvo esas ganas de volver al teatro.

Rojas: –Hicimos algunos encuentros por Zoom, hablábamos por teléfono. Si no hubiera seguido la relación, quizá no volvíamos con la obra. A muchas obras les fue increíble y sus elencos no quisieron volver.

Gandini: –Todavía tenemos muchas cosas que contar y pulimos escenas para ser cada vez más profundos. Tenemos un buen producto. Yo iría a ver Desnudos como público.

¿Qué piensan sobre el protocolo, el aforo reducido y los barbijos en el público?

Rojas: –Por momentos me olvido de cómo va a estar la sala y después me acuerdo y pienso que tal vez no escuchemos las risas y no sepamos si lo disfrutan o no. Va a ser una experiencia muy rara.

En la ficción de Desnudos, Mey Scápola está en pareja con Gonzalo Heredia

Scápola:Me siento muy segura en un teatro, mucho más que en un supermercado o yendo a buscar a mi hijo a la escuela. Veo mucho teatro y voy tipo trámite, sola y sin ir a comer después, por ejemplo. Entro con mi barbijo y hay un momento en que me olvido. Estamos todos en ésta y es así.

Gandini: –Ya el hecho de activar el cuerpo, saber que vuelvo a trabajar, me dan muchas ganas, sea con el aforo que fuera. Es lo que hay y hacemos hasta donde se pueda. Sabemos que habrá menos gente, que vamos a ganar menos dinero y a hacer menos funciones de las que podríamos hacer. Si vamos a enojarnos con eso no podríamos estrenar. Esto es así. Lo que más nos gusta es subir al escenario con lo que se pueda.

–Todos tienen hijos de edades parecidas, ¿cómo se llevan?

Rojas: –Se adoran. Todos se llevan muy bien y se portan bien, hay armonía sin peleas.

Scápola: –Fue una de las cosas más lindas del verano y fue hermoso combinar trabajo y vacaciones. Cuando nos juntábamos, los cinco chicos jugaban bárbaro. Era un placer ir a una casa, a la playa o que fueran al teatro a vernos. Nunca existió una pelea. Siempre fue hermoso y eso también sumó. Encontrar una comunidad tan amorosa no sucede muchas veces.

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