Sep 232021
 

Después de 16 años en el poder en Alemania, la canciller Angela Merkel se prepara para dejar su cargo tras las elecciones legislativas del 26 de septiembre que marcarán el fin de su cuarto mandato.

El resultado del escrutinio es incierto, pero no hay dudas de que será decisivo para el futuro del país. Los socialdemócratas del SPD van en cabeza, seguidos de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y los Verdes. Las siguientes son las claves para entender el proceso electoral:

¿Cómo es el sistema electoral?

Las elecciones legislativas alemanas según un sistema de votación complejo, que combina un escrutinio uninominal directo a una vuelta con un principio proporcional. Alemania es una democracia parlamentaria en la que el canciller es elegido por los diputados del Bundestag, la Cámara baja del Parlamento, y no directamente por la población.

Cada uno de los 60,4 millones de votantes tiene dos votos para elegir a los diputados, cuyo número se ha fijado en 598 como mínimo. Sin embargo, se espera que la cifra final sea mayor y no se conozca hasta después de la votación.

Merkel en el Bundestag

La mitad de los escaños (299) se asignan por votación directa y uninominal por circunscripción. El candidato en cabeza, aunque no alcance el 50%, es elegido. Esto favorece tradicionalmente a los partidos grandes, ya que los pequeños tienen muy pocos diputados elegidos directamente.

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Pero los votantes tienen un segundo voto, que deben asignar a una de las listas que presentan los partidos en cada estado regional. Es allí donde interviene el sistema proporcional, establecido bajo la influencia de los aliados después de la guerra para evitar un retorno del totalitarismo, con un umbral mínimo del 5% de los votos para entrar en el Bundestag.

El elector puede votar dos veces por el mismo partido o diferenciar sus sufragios. Los alemanes optan a menudo por esta última solución porque están acostumbrados a ser gobernados por coaliciones, debido al sistema proporcional, y tratan de influir en su composición.

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¿Por qué Merkel no se presenta a un nuevo mandato?

La canciller de 67 años, que gobierna la primera economía europea desde 2005, anunció hace tiempo que no volvería a presentarse. Desde octubre de 2018, cuando su CDU sufrió un revés electoral en la región de Hesse, ya explicó que no buscaría un quinto mandato. El actual será “el último”, afirma Merkel, que tampoco quiere seguir una carrera en las instituciones europeas como algunos medios especulaban.

Es la primera vez desde 1949 que un jefe de gobierno saliente decide no presentarse.

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¿Por qué las elecciones son tan seguidas en Europa?

Como principal potencia económica, Alemania ocupa un rol central en la Unión Europea. De la crisis financiera al conflicto ucraniano o la cuestión migratoria, la influencia internacional de Alemania creció en los “años Merkel”.

Un nuevo jefe de gobierno puede dar un nuevo impulso o desplegar una gestión más prudente, pero no con la ambición que caracterizó a la canciller, apuntan numerosos comentaristas. La evolución del dúo francoalemán, motor de la UE, será seguido también con atención, sobre todo al haber elecciones también en Francia en abril de 2022.

¿Cuánto dura la transición?

Merkel no dejará sus funciones en la noche electoral, sino que se mantendrá en funciones hasta la designación de un sucesor en el parlamento alemán, el Bundestag. Este periodo de transición puede durar largas semanas o meses, el tiempo que tarden los partidos en conseguir una mayoría para formar un gobierno de coalición.

En 2005, la CDU y el SPD tardaron dos meses para formar el llamado gobierno de gran coalición entre los dos partidos más importantes de Alemania. Pero después de los comicios de septiembre de 2017, las negociaciones se alargaron hasta febrero de 2018: la CDU trató en un primer momento de aliarse con los Verdes y el partido liberal FDP, pero finalmente tuvo que pactar con el SPD.

¿Cómo van las encuestas y cuáles son las posibles coaliciones?

Las encuestas anticipan que hay algo seguro: una coalición de partidos dirigirá Alemania. Las diferentes opciones se bautizan según los colores de sus formaciones políticas.

Ninguno de los tres favoritos (socialdemócratas del SPD, democristianos de la CDU-CSU o los Verdes) deberían obtener, ni siquiera acercarse a una mayoría absoluta, haciendo inevitable una alianza entre dos o incluso tres partidos.

Las combinaciones posibles, en las que no figura la extrema derecha de AfD descartada por los otros partidos, han sido bautizadas en función del color asociado a las diferentes formaciones.

  • Semáforo: Esta coalición entre el SPD (rojo), los Verdes y los liberales del FDP (amarillo) es uno de los escenarios probables. El SPD, en cabeza de los sondeos con un 25%, y los Verdes (terceros con un 18%) no esconden su deseo de gobernar juntos, como ocurrió durante el mandato de Gerhard Schröder (1998-2005). Si los sondeos se confirman en las urnas, necesitan un tercer socio, papel que podrían desempeñar los liberales, fuera del gobierno desde 2013 y con un 11% de intención de voto. Su jefe de filas, Christian Lindner, recientemente alabó el plan de los Verdes sobre el clima. Y Olaf Scholz, candidato del SPD, se presenta como “un negociador experimentado” capaz de tejer alianzas con los dos partidos. Esta coalición, ya desplegada en la región de Renania-Palatinado, es el escenario favorito en los sondeos, según un estudio de la cadena pública ZDF, pero podría fracasar en función de los ministerios ofrecidos a los liberales.
  • Rojo-rojo-verde: Esta coalición no dispone de apodo pero es un escenario posible, con la izquierda radical Die Linke (6% de intención de voto), como socia de socialdemócratas y ecologistas. Los conservadores agitan el fantasma de esta coalición de izquierdas para movilizar a su electorado y los indecisos. Pero para los alemanes es el gobierno favorito junto al “semáforo”. La izquierda radical, que nunca ha estado en el gobierno federal, está dispuesta. Pero Scholz ha puesto condiciones para tener un socio así, como un compromiso a favor de la OTAN o el mantenimiento de las operaciones militares exteriores de Alemania, que Die Linke reprueba.
  • Jamaicana: Esta coalición estaría formada por el negro de los conservadores, el verde de los ecologistas y el amarillo de los liberales, los colores de la bandera jamaicana. La CDU-CSU y el FDP comparten muchos principios, especialmente en materia económica, y esto podría ayudar a los conservadores a mantener el poder aunque terminen como segundo partido. En 2017 lo intentaron, pero el fracaso ha dejado cuentas pendientes. Además, los ecologistas no parecen privilegiar esta opción, poco popular entre los electores.
  • Keniana: Sería una reedición de la gran coalición actual entre democristianos y socialdemócratas, con la inclusión de los ecologistas. Los colores (negro, verde y rojo) son los de la bandera de Kenia. Pero el partido conservador prefiere evitar participar en una coalición como socio minoritario, lo que lo obligaría a ceder la cancillería que han ocupado durante 16 años con Angela Merkel. Esto también dificultaría una reedición de la coalición actual si los socialdemócratas terminan por delante.
  • Alemana: Una alianza de socialdemócratas, democristianos y liberales daría precisamente los colores rojo, negro y amarillo de la bandera alemana. La dirección liberal ve con buenos ojos esta opción, pero casi dos tercios de los alemanes la consideran “mala”, según un sondeo de ZDF. Además, dejaría fuera del poder a los Verdes, uno de los partidos más populares entre los jóvenes.

Agencias AFP y DPA

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