Sep 232021
 

El vino argentino demostró una asombrosa capacidad de escalar la calidad de su oferta, apalancado en un entramado productivo cada vez más complejo e innovador para ampliar los mercados de exportación. Su complejidad, sofisticación y potencial para agregar valor expande sus beneficios al transformarse en insignia de la categoría de alimentos y bebidas, fortalecer la marca argentina y atraer el turismo.

Como sostienen los expertos del Laboratorio de Crecimiento Económico de Harvard, Ricardo Hausmann y Dani Rodrik, tan importante como exportar más es la calidad de la canasta exportadora de un país. Lo que éste exporta, importa. Y mucho. La diversidad y complejidad del entramado productivo son el núcleo del desarrollo de las naciones y revelan cómo las más productivas enriquecen su economía y el nivel de vida de sus habitantes.

Maximiliano Hernández Toso, presidente de Wines of Argentina

Hoy el vino argentino no está captando este potencial, enredado por una arraigada cultura antiexportadora. La brecha cambiaria y pesada carga fiscal y de retenciones a las exportaciones son barreras que limitan la capacidad de mantener los mercados ganados. Si se suman la falta de acuerdos comerciales que faciliten el ingreso a los mercados mundiales y la débil inversión en infraestructura, las oportunidades de innovación, inversión y crecimiento disminuyen.

La brecha cambiaria y pesada carga fiscal y de retenciones a las exportaciones son barreras que limitan la capacidad de mantener los mercados ganados

Para liberar nuestra capacidad exportadora, necesitamos una política cambiaria consistente y una reforma fiscal que elimine el sesgo antiexportador de los impuestos. También políticas activas de promoción de la marca país, inversión en infraestructura dura y blanda, el desarrollo de una banca de comercio exterior y acuerdos comerciales amplios y de largo plazo.

Con espíritu resiliente, para movilizar una agenda de desarrollo económico sostenido e inclusivo en la industria del vino, en Wines of Argentina trabajamos en 4 pilares:

●Entramado colaborativo entre entidades, organismos y partes interesadas.

●Impacto social y ambiental positivo para ir hacia una vitivinicultura sustentable, diversa e inclusiva.

●Transformación digital para impulsar una cultura data-driven y de nuevas tecnologías.

●Innovación para la mejora de procesos y búsqueda de soluciones creativas a los nuevos desafíos del mercado

La historia de innovación y superación del vino argentino revela un desarrollo posible para nuestra industria y las economías regionales. Es hora de reglas que abran el juego a las oportunidades que ofrece el mundo y permitan a los y las emprendedoras explorar, innovar y crear, descubriendo los caminos de productividad y crecimiento que el potencial de nuestros recursos promete.

El autor es presidente de Wines of Argentina

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