Sep 282021
 

El gran campeón de sumo, Hakuho Shō, que durante 20 años de carrera batió casi todos los récords de esta disciplina japonesa, decidió su retiro deportivo, confirmaron este lunes desde las instancias más altas de este deporte tradicional nipón. El yokozuna -rango más prestigioso del sumo- de origen mongol, de 36 años, reinaba casi sin rivales en este deporte, con un récord de 45 campeonatos de la división top en el curso de su carrera. Pero una lesión crónica en la rodilla derecha lo obligó a dar un paso al costado, según adelantaron fuentes cercanas a él a la agencia Kyodo. De esta manera, se termina la carrera de una leyenda invencible. Sus 193 centímetros de estatura más el peso logrado de 153 kilos lo hacían imposible de derribar.

Ya desde hace un tiempo, sus participaciones en las competiciones se hacían menos frecuentes. Aunque había ganado un torneo en julio de 2021 sin sufrir ninguna derrota. Un caso de coronavirus en la “heya” (hermandad) a la que pertenece le impidió participar en el torneo de otoño de Tokio, que terminó el domingo pasado.

Hakuho, durante una sesión de entrenamiento en Nagoya, Prefectura de Aichi, Japón.

“He sabido a través del presidente de la Asociación Japonesa de Sumo (AJS) que Hakuho hizo llegar los documentos para poner fin a su carrera”, anunció este lunes en una rueda de prensa Hironori Yano, presidente del Consejo de Deliberación de los Yokozuna, un órgano próximo a la AJS (Asociación Japonesa de Sumo).

Como sucede con muchos de sus compatriotas en el sumo profesional, Hakuho, cuyo nombre originario es Mönkhbatyn Davaajargal, proviene de una familia con tradición en la lucha libre mongol: Zhigzhidiin Mönkhbat, su padre, conquistó una medalla de plata en lucha libre en los Juegos Olímpicos de México 1968. El joven Hakuho viajó a Japón en octubre de 2000, cuando tenía quince años, invitado por un pionero de la lucha mongol, pero como sólo pesaba 67 kilos, ningún establecimiento de sumo lo tenía en cuenta. Finalmente, el joven Davaajargal fue aceptado y se le dio el nombre de Hakuho Sho.

“Excelente trabajo”

Cerca del Kokugikan, el recinto donde tienen lugar los torneos de sumo al este de Tokio, algunos ciudadanos rindieron homenaje este lunes a su carrera excepcional.

“Se ha perdido muchos combates debido a las lesiones (…), sufría físicamente y ya tiene más de 30 años. Trabajó muy duro”, declaró a la AFP Miyako Arai, de 46 años.

Hakuho realiza una ceremonia de entrada al ring en Ryogoku Kokugikan en Tokio; el campeón más grande de sumo, decidió poner fin a su carrera

“Tengo ganas de decirle: «bravo, excelente trabajo». Vino a Japón y se hizo luchador de sumo y yokozuna. No es un logro fácil”, reaccionó por su parte Takashi Sakai, de 76 años. “Fue víctima de celos por parte de algunos japoneses. Era más fuerte que los luchadores japoneses”, añadió Sakai sobre el luchador mongol, que se vio obligado a adoptar la nacionalidad nipona para competir.

Hakuho cosechó 45 títulos en la división Makuuchi, la más prestigiosa de la disciplina. El logro de llegar a ser el más laureado le valió el cariño de muchos fanáticos que lo consideran “el mejor de la historia”, especialmente, luego de que Shō superara en 2015 la marca de Taiho (1940-2013), que reinó hasta entonces con 32 coronas. Taiho también es, según muchos simpatizantes de Sumo, el mejor.

También ostenta el récord en mayor número de victorias a lo largo de su carrera deportiva, con 1187; el mayor número de victorias en la máxima división,1093, y el mayor número de victorias en un año natural: 86 de 90 combates en dos temporadas consecutivas, 2009 y 2010.

Algunas de sus victorias más contundentes

Hakuho subió por primera vez a un “dohyo”, la plataforma de arcilla donde se desarrollan los combates, en 2001, poco después de su llegada de Mongolia, accediendo al rango supremo de yokozuna en 2007. Su rivalidad encarnizada con su compatriota Asashoryu había apasionado a los aficionados a finales de los años 2000. Pero después, el dominio de Hakuho en ausencia de rivales serios, la falta de campeones japoneses y una serie de escándalos en el mundo del sumo habían afectado seriamente el interés por este deporte.

La obtención de la nacionalidad japonesa no solo le permitió competir en ese país, sino que también le da derecho de abrir un centro de entrenamiento para la formación de talentos juveniles. Shō ha comenzado a construirse un espacio en ese rubro hace ya algunos años, y a partir de este momento podrá concentrar todos sus esfuerzos en esa dirección.

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