Sep 302021
 

Artista: Drake. Álbum: Certified Lover Boy. Canciones: “Champagne Poetry”, “Papi’s Home”, “Girls Want Girls” (featuring Lil Baby), “In the Bible” (featuring Lil Durk and Giveon), “Love All” (featuring Jay-Z), “Fair Trade” (featuring Travis Scott), “Way 2 Sexy” (featuring Future and Young Thug), “TSU”, “N 2 Deep” (featuring Future), “Pipe Down”, “Yebba’s Heartbreak” (with Yebba), “No Friends in the Industry”, “Knife Talk” (featuring 21 Savage and Project Pat), “7AM on Bridle Path”, “Race My Mind”, “Fountains” (featuring Tems), “Get Along Better” (featuring Ty Dolla Sign), “You Only Live Twice” (featuring Lil Wayne and Rick Ross), “IMY2″ (featuring Kid Cudi), “Fucking Fans”, “The Remorse”. Calificación: Regular

Nadie podría culpar a Drake por su necesidad de ser amado. Ni tampoco de cantarle al amor, ese gran ideal que atraviesa gran parte de las producciones artísticas y culturales de Occidente desde hace siglos. La cuestión, en todo caso, pasará por ver cómo el arte juega con ese concepto y esa ansiedad. Y para el rapero canadiense todo parece definirse por la voracidad y la sobreexposición de sus emociones, conquistas e intensidades. Así, Certified Lover Boy, su sexto disco de estudio y cuyo título traducido al español sería “Amante certificado”, prueba lo que ya a esta altura es una verdad de Perogrullo: Drake ama amar y ser amado.

El comienzo lo deja bastante claro. “Champagne Poetry” (Champagnepapi es el arroba de su usuario en Instagram) parte de un sampleo a un sampleo: la versión de Masego a “Michelle”, de The Beatles, con el sentido “I love you” del estribillo manipulado digitalmente. Si lo primero que se lo escucha en el disco es un “Te amo”, lo que rapea encima es menos claro. Los sitios encargados de subir letras todavía discuten si lo que dice es “I been hot since the birth of my son” o “I been high since the birth of my son”. ¿Desde que nació su hijo Drake ha estado caliente o drogado? Tal vez las dos, o tal vez ninguna.

Pero incluso el nacimiento de su hijo Adonis (2017) ya es una temática vetusta. El beef con Pusha T y el respectivo pedido de respeto por la privacidad del niño por parte de Drake en Scorpion (2018) es tema resuelto y de poco interés para las dinámicas del hip hop: ya pasó. Sin embargo, la portada de Certified Lover Boy vuelve incluso sobre lo mismo: el emoji de embarazada variado y repetido 12 veces como un díptico warholiano para tiempos de WhatsApp. En “Papi’s Home”, el segundo tema del disco, no solo se completa el arroba y se incorpora un góspel de fondo (más un pintoresquismo que una búsqueda espiritual), también se reinicide en la idea de su paternidad y de sus dotes como amante (en ese sentido, no parece haber mucha diferencia de dinámica entre este “Papi está en casa” y aquel “Llegó tu papi”, de los cordobeses Sabroso).

En los temas siguientes, Drake presenta un batallón de invitados: Lil Baby en “Girls Want Girls”, Lil Durk y Giveon en “In The Bible”, Jay-Z en “Love All”, Travis Scott en “Fair Trade” y Future y Young Thug en “Way 2 Sexy”. Una buena selección que funciona como una limpieza de su nombre en la escena (Drake es, en algún punto, el rapero que los raperos aman odiar). Pero nada supera el carácter de testimonial. Aferrado a su rapeo característico, con la voz casi susurrada (mumble rap) y texturas apagadas, como si todo fuera en escala de grises, Drake entrega (otra vez) un disco extenso sin demasiadas novedades. 21 canciones y 86 minutos, una extensión propia de su forma de copar el mercado: que el álbum se disperse en playlist de todo tipo y así invadir los rankings con voracidad total. Que se sepa que el mundo lo ama.

El básquet, su otro amor, también tiene lugar en el disco con referencias varias. En “7am on Bridle Path”, el nombre que aparece es el de Giannis Antetokounmpo, el MVP de las últimas finales y flamante campeón de la NBA. Para el rapero, que es uno de los dueños de los Toronto Raptors, siempre se trata de abrazar al campeón. Incluso allí, sentado en primera fila, sus gestos con los rivales recuerdan a los de Spike Lee en sus rencillas con Reggie Miller en las históricas noches de Knicks vs Pacers en el Madison Square Garden a mediados de los 90. ¿La diferencia entre uno y otro? La sobreactuación del cantante vs la gracia del director de cine. En la misma canción, una nueva referencia a Pusha T y un verso en español tan haragán como burdo y simplón: “Papi chulo, grippin’ culo”.

21 Savage, Ty Dolla $ign y Kid Cudi también hacen sus apariciones, ya en la segunda mitad de Certified Lover Boy. Pero es Lil Wayne quien se destaca con su flow intenso que contiene la respiración hasta el último segundo en el sprint final de “You Only Live Twice”. A partir de ahí, Drake baja la velocidad, se carga de autotune y bases de trap bien lento para mostrar su lado más contemplativo en “Fucking Fans”, el gran momento R&B del disco. El cierre con “The Remorse”, comandado por un piano, vuelve a poner en evidencia el amor por su hijo (“Mi hijo es la única cosa de la que odio estar lejos”) y carga contra Kanye West con amor-odio. La nostalgia por los años en los que fueron cercanos por un lado, la competencia y el desprecio actuales por el otro.

De alguna manera u otra, Drake siempre se las arregló para tocar una fibra íntima a nivel masivo. Entre su pose de sex symbol y su exposición continua, sus canciones (y sus discos, casi como obras cerradas en sí mismas) le llegan al gran público de manera innegable. Hay algo en la reincidencia en esa temática universal que es el amor y la amabilidad de sus producciones que lo erigieron como una figura única en la escena. Una suerte de rapero con la docilidad de un cantante melódico y el carisma de una estrella pop. Que la palabra “Love” se repita hasta el hartazgo en su nuevo disco no debería ser motivo de crítica (¿por qué habría de estar mal cantarle al amor?). Lo que sí le juega en contra es la falta de matices, variantes, climas y sorpresas. Nada de lo que se escucha en Certified Lover Boy es nuevo ni siquiera dentro de su propia obra. El amor según Drake parece ser el mismo emoji con distinto color.

Jazz en Palermo con Valentino Jazz Bazar, Deborah Dixon y otros

Continúa el ciclo de jazz en vivo en Aldo’s Palermo (Arévalo 2032) con presentaciones del Mariano Loiácono Trío (viernes 1 a las 18), Delfina Oliver (sábado 2) y Jorge Navarro con Arturo Puertas (domingo 3). Para el resto del mes están programados shows de Valentino Jazz Bazar (viernes 8), el Dixon Soul Quartet de Deborah Dixon (viernes 15 y 22) y Tito Losavio y Gringui Herrera (domingo 24), entre otros artistas.

Restauran y publican videos de Luis Alberto Spinetta

A modo de celebración de la obra del Flaco, la discográfica Universal Argentina restauró digitalmente y subió a YouTube una serie de clips de sus canciones. El primero fue el de “La montaña”, del disco Pelusón of Milk (1991), y luego se publicaron los de “Tonta luz”, de Silver Sorgo (2001); “Agua de la miseria”, de Para los árboles (2003), “Buenos Aires, alma de piedra”, del EP Camalotus (2004) y varios más que ya están disponibles en la plataforma de streaming.

Guns N’ Roses anuncia su primer EP con Slash y Duff en casi 30 años

Hard Skool EP se llamará el primer lanzamiento con material inédito del grupo con Axl Rose, Slash y Duff McKagan en sus filas en 28 años. Se tratará de una colección de cuatro canciones con los estrenos “Hard Skool” y “Absurd” (que ya están disponibles en digital) y versiones en vivo de “Don’t Cry” y “You’re Crazy”. El EP se publicará y se pondrá a la venta en formato CD y cassette el 25 de febrero de 2022.

Pink Floyd relanza A Momentary Lapse of Reason y publica un demo como adelanto

El grupo británico reedita su disco de 1987 y a modo de anticipo dio a conocer una versión demo de la canción “Yet Another Movie” que será incluida como bonus track. El álbum -primero sin Roger Waters en la banda- se editará en vinilo, CD y DVD el próximo 29 de octubre en formato Remixed and Updated, con mejoras en la calidad de audio y temas inéditos. También tendrá canciones en 360 Reality Audio, un formato de sonido inmersivo omnidireccional.

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