Sep 302021
 

Los santos de la mafia (The Many Saints of Newark, EE. UU./2021). Dirección: Alan Taylor. Guion: David Chase y Lawrence Konner. Fotografía: Kramer Morgenthau. Edición: Christopher Tellefsen. Elenco: Alessandro Nivola, Leslie Odom Jr., Vera Farmiga, Michael Gandolfini, Jon Bernthal, Ray Liotta, Michela De Rossi, Corey Stoll, Billy Magnussen. Duración: 121 minutos. Distribuidora: Warner. Calificación: apta para mayores de 16 años. Nuestra opinión: buena

Puede que Los santos de la mafia entusiasme y desconcierte por igual a la legión de fans de Los Soprano, a la espera desde hace 14 años de alguna señal que los devuelva al mundo de una de las series más veneradas de todos los tiempos.

Para responder por fin a ese anhelo, David Chase retrocede y avanza al mismo tiempo. Tenemos aquí por un lado el viaje hacia los orígenes del gran personaje de la historia, la vida infantil y juvenil de Tony Soprano, encarnado en esta segunda etapa por Michael Gandolfini, el hijo del fallecido James, con unos cuantos tics e indicios que irán definiendo la personalidad mostrada en la serie. Esta precuela con todas las letras, a la vez, construye un legado. Planta en el pasado la memoria de todo lo vivido entre 2007 y 2014. Los santos de la mafia es El irlandés de Chase.

Para que no haya ninguna duda acerca del tono elegido, Chase decide contarnos la historia en retrospectiva desde los recuerdos que salen de una tumba. Y esa evocación, como corresponde a una historia como la de los Soprano, tiene un inequívoco aire familiar. El personaje central no es el joven Tony, al fin y al cabo un observador todavía lejano del mundo que girará alrededor de él en el futuro, sino su tío político, Dick Moltisanti (un magnífico Alessandro Nivola), a cuyo apellido italiano se debe el título original. Alrededor de Dick se van desplegando los hilos de la gran disfuncionalidad familiar que se convertirá en una de las claves de la serie. Sobre todo la tensión entre el temperamental Dick y Livia (la formidable Vera Farmiga), la madre de Tony, por la educación de un hijo que, como Michael Corleone, empieza lejos de los negocios familiares.

Los destinos de los integrantes del clan se van tejiendo de manera casi ineluctable a través de la habilidad de Chase, que le agrega a la historia un toque digno de estos tiempos: el gran conflicto racial que vive Estados Unidos a fines de los años 70, cuando transcurre la acción y explotan la lucha por los derechos civiles. Allí entra a tallar el arrogante Harold (Leslie Odom Jr.), un afroamericano que trabaja para Dick mientras sueña otras cosas. Esta muestra deja la sensación de que no todas las extensas y atractivas líneas de esta precuela alcanzan la misma precisión. Algunas (sobre todo el fascinante vínculo entre Livia y Tony) reclaman un tratamiento menos esquemático. Hay unos cuantos capítulos de la saga que todavía faltan escribir.

NOTA COMPLETA

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