Sep 302021
 

Estrenada hace diez días, la tercera temporada de la producción británica Sex Education quedó pegada al top cinco de Netflix. Una comedia generacional que retrata como pocas los cambios en las costumbres sociales y sexuales de los chicos nacidos en los primeros diez años del siglo XX, es además una original vuelta de tuerca al subgénero high school. Con una magnífica Gillian Anderson (la Doctora Milburn) en la punta de la pirámide del elenco,Sex Education sigue las vidas de Otis (Asa Butterfield) y Maeve (Emma Mackey) también desde una banda de sonido que toma la historia pop en bloque aplicando sus tópicos a cada una de las situaciones. La juke box de la temporada 3 es un deleite de principio a fin con guiños retros, reivindicaciones y, claro, grandes canciones de amor.

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“Hound Dog” (Big Mama Thornton, 1952). El futuro hit de Elvis Presley y una de las campanas de llamada para la asonada del rock and roll ya había sido grabado antes por esta cantante negra de blues (1926-1984) que va del gruñido al aullido marcando territorio para la música del futuro. Fue compuesta por el infalible dúo que hicieron Jerry Leiber y Mike Stoller (dos décadas de hits) y en esta versión se ha vuelto frecuente en bandas de sonido: desde el revival de American Graffiti y Grease en los 70 a Forrest Gump y Lilo & Sticht ya en el nuevo siglo. Tal es la urgencia de su llamado original que cuando la escuchamos musicalizando una escena de júbilo sexual de Otis el oído no repara en su antigüedad (¡70 años!). Forever young…

“Perhaps, Perhaps, Perhaps” (Doris Day, 1964). El recurso vintage en la musicalización queda más expuesto con esta adaptación que la rubia emblema del sueño americano hizo del éxito latino y global que Bobby Capó grabó en 1947. Una especie de rumba que nos hizo olvidar de su autor original (el cubano Osvaldo Farrés) para resignificarse en francés (“Qui Sait, Qui Sait”) en la voz de Luis Mariano y en inglés grabada también en 1948 por Desi Arnaz. La de Doris Day conserva algunos arreglos percusivos en la intro pero está puesta como señal de inocencia que era el sello que trasuntaba la actriz-cantante aunque para 1964 ya calificara como oldie. Volvió en clave de consumo irónico con Cake, en 1996, pero el chiste ya era viejo y a las inseguridades eróticas de la comunidad de Moordale le queda mucho mejor el susurro de la rubia, de todos modos.

“The Man in Me” (Bob Dylan, 1970). New Morning fue el álbum con el que Dylan volvió a su mejor forma después del traspié de Self Portrait que la crítica juzgó por demás errático. Incluía el clásico “If Not for You” que también hizo George Harrison en el triple All Things Must Pass y esta canción que en la tercera temporada está puesta como fondo a una cita doble en el bowling entre Otis y Ruby (Mimi Keene) y Adam (Connor Swindles) y Eric (Ncuti Gatwa). La inclusión en la serie es una referencia cinéfila a los hermanos Coen. Había sonado en El Gran Lebowski (1998).

“The Ballad of El Goodo” (Big Star, 1972). Se escucha en el cierre de la temporada en una escena protagonizada por Maeve. Rock independiente de culto rescatado en los 90. El cancionero de Alex Chilton y Chris Bell para Big Star resuena con toda la problemática de la serie y hace de la fragilidad adolescente su paradojal fortaleza. Una de las mejores muestras del estilo electro-acústico de un grupo salido de Memphis como Elvis pero con un perfil tan bajo que tardaron más de veinte años en hacerse escuchar.

“Under Pressure” (David Bowie, 1982). Qué duda cabe. Si Sex Education hubiera sido un musical del off londinense de fines de los 60 hubiera tenido al ubicuo Bowie de entonces en su elenco: actor, mimo, cantante, andrógino. Le caben todos los papeles. La serie lo rescata desde su primer álbum solista cuando su estilo estaba en formación y no se decidía entre ser Scott Walker o Tom Jones. En la tercera temporada vuelve con “Under Pressure”, la colaboración que hizo con Queen para levantar el nivel de un álbum flojo como Hot Space. Musicaliza la infancia de Lily (Tanya Reynolds), heroína queer de la serie.

“Save a Prayer” (Duran Duran, 1982). Pasado el terremoto punk, las cosas volvieron un poco al orden en la música pop y Duran Duran se encargó de componer las mejores serenatas para la generación del walkman. Galanes new romantic, llevaron el art-rock de Roxy Music a las masas mezclando el culto por las estrellas de cine con las fantasías visuales del glam. “Save a Prayer” es acaso la más perfecta de sus baladas definida por el coro y ese zumbido de guitarra sintetizada que atravesaba las pistas de baile como un misil teledirigido al corazón. La aventura entre Otis y Ruby se vuelve noviazgo con este sonido new wave de fondo.

“Pump Up The Jam” (Technotronic, 1989). Objeto de la tecnofobia, la ausencia de Technotronic en un festival dejó el canto “¡No viene/ No viene/Technotronic!” superpuesto al estribillo de su hitazo global “The Beat is Technotronic”. Pero fue “PumpUp the Jam”, claro, el que le dio al efímero grupo belga su cuarto de hora mezclando hip hop y deep house en una pieza dance de altísima viralidad. La primer canción house en llegar al número uno en Estados Unidos sigue ahí como tester generacional. En la serie le toca al profesor Hendricks (Jim Howick) en el karaoke.

“Gonna Make You Sweat” (C&C Music Factory, 1990). En la misma línea de Technotronic, este hit quemapistas de C&C marcó ese comienzo dance de los 90 con samples, cantos de sirena soul y lo que se llamaba en forma genérica marcha. La estructura de productores con cantantes alquilados era muy común a estas agrupaciones (que es más correcto que decir bandas o grupos) cuyos hits quedaron impregnados en la memoria coletiva como proto memes. Así es como en la serie es un señuelo para mostrar la escena en una fiesta de disfraces en la que Ruby le echa el ojo a Otis.

“Hot Topic” (Le Tigre, 1999). Junto con Big Star, la aparición del trío de chicas LGBT es el mayor rescate indie de la serie. Surgidas del hardcore de Bikini Kill se hicieron abanderadas del feminismo y de un subgénero conocido como electroclash. “Hot Topic” es como si Las Ketchup y B 52′s hubieran unido fuerzas en una locación de ciencia ficción clase B. Una canción basada en la percusión, ultrasónica y repetitiva hasta la hipnosis. Parte de lo que lleva Maeve en sus auriculares en uno de los capítulos de esta temporada. Adictivas.

“Tender” (Blur, 1999). El momento telenovelero de la temporada 3 se define en los brazos de este neo góspel en el que se encuentra el mejor Damon Albarn con Blur. Parte del derrotero sentimental de Otis y Ruby que resignifica la letra: “Love the greatest thing that we share” (el amor es lo mejor que tenemos para compartir). Vengan y atraviésenlo, como pide la canción con un sentimiento casi de plegaria. Una confirmación del brit pop como banda de sonido de la vida más allá de sus vaivenes conservadores y su (no tan fina) estampa retro. Blur y Oasis volvieron a cantar la vida de millones más allá de cualquier posición darwinista sobre el pop.

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