Ene 092022
 

@LuisVenturaSoy

La búsqueda de excusas para enmascarar magras recaudaciones en boleterías teatrales no es algo nuevo, más bien un artilugio sin escrúpulos y muy habitual en el rubro artístico. Lo hacen empresarios, actores y productores para no asumir comienzos o transcursos de temporadas que lleven a la palabra “fracaso”. Incluso se han terminado temporadas con comunicados de diagnóstico de salud graves o muy preocupantes que no eran “tan así”.

Cuando una propuesta teatral es un éxito, no hay excusas ni suspensiones, ni renuncias que detengan el rendimiento económico en un rubro tan competitivo. De ahí la repercusión de las últimas declaraciones del artista y empresario Flavio Mendoza que dijo que muchas compañías comunican alarmadas que algunos de sus integrantes de elenco están contagiados de Covid-19 para enmascarar que no venden entradas en sus boleterías.

Y fue Fátima Florez, que postergó su estreno hasta mediados de la semana que pasó, la que salió al cruce de los elencos que informaron contagiados pandémicos, y señaló que “no hay que escupir al cielo” tratando de asumir un éxito en las recaudaciones negando la realidad sanitaria que vive el gremio del espectáculo y el país en general.

Fátima Florez postergó su estreno y le salió al cruce a Flavio.

Nito Artaza sufrió un contagio de coronavirus y demoró su arranque, lo mismo que el elenco de “Una noche en un hotel” que encabeza Peter Alfonso en Carlos Paz, con 2 resultados positivos.

También ocurrió con José María Muscari que asumió contagio y aislamiento para desarrollar su actividad de verano en escenario y marquesina.

La nueva ola de contagiados que imponen este tiempo obligan a que superestrellas del fútbol internacional como Lionel Messi se hayan bajado del comienzo de año por un hisopado positivo, que cuando sus compañeros Leandro Paredes y Angel “Fideo” Di María volvían para iniciar la temporada en el París Saint Germain, el popular “Pulga” y su familia prolongaron su estancia en la Argentina.

Excusas en actividades competitivas con apariciones de médicos, ambulancias, tubos de oxígeno e internaciones siempre existieron, y en estas épocas de pandemia, el cuentito del coronavirus viene como anillo al dedo para prevenir a los sanos de los contagiados y también para disfrazar ventas teatrales flacas. Los refranes populares vienen de la experiencia de lo cotidiano y por algo se dice que “el vivo vive del sonso y el sonso”… Te lo digo yo.

L.V

Flavio Mendoza celebra los 10 años de

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