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Jun 182022
 

Norberto Napolitano pasó a la historia como una de las principales figuras de la historia del rock nacional, sin nada que envidiarle a Charly García o Luis Alberto Spinetta. Su final interrumpió su recorrido antes de tiempo, por lo que tuvo su especial de «Las Tragedias de los Famosos» por Crónica TV.

Pappo nació con él de manera inevitable, sus dedos virtuosos inventaron a este personaje de leyenda al que después de escuchar con lógica irrefutable alguien inmortalizó como «El Carpo». Norberto Napolitano fue, por sobre todas las cosas, un hombre apasionado. Fue una inspiración en sí mismo que vivió para la música impulsado por el instinto y por esa devoción casi antinaturla que lo convirtió en el más grande guitarrista del rock nacional.

En el 2000, festejó 30 años con la música, donde estuvo siempre vigente. Desde los primeros tiempos con Los Gatos, pasando por el mítico Pappo’s Blues que supo hacer brillar en los 70s, a la contundencia metal de Riff, una banda a la que amó y no quiso despedirse del todo.

 «Subirse a un escenario en un lugar para 60000 personas hay que tener los huev… bien puestos, para viajar por Europa y para hacer quedar bien a todos los argentinos porque en los carteles decía ‘Desde Argentina, Pappo’s Blues'». «Mr. Cheese» como lo apodó BB King porque cuando se conocieron Pappo le regaló un queso, tuvo muchos momentos buenos en el exterior. 

Alcanzó definitivamente la gloria en el Madison Square Garden invitado por el rey del blues. «Pappo es uno de los grantes guitarristas en todo el mundo, no solo en su país. Todos sus fans lo amamos», expresó el estadounidense en un reportaje.

Pappo junto a BB King.

Alguna vez, Norberto Napolitano soñó con ser piloto. Amante de los fierros, despuntó el vicio en su famoso taller mecánico de su casa en La Paternal, en las carreras de automovilismo, como actor de Carola Casini y en los encuentros nacionales de motoqueros. «Tengo moto desde los 16 años», explicó. Adrenalina pura, al igual que el rock. Un hobby que nunca pensó abandonar, ni siquiera en febrero de 1994 en Córdoba cuando sintió por primera vez la muerte: «Fue un segundo y después no te das cuenta de nada».

Exactamente 11 años después, en la madrugada del 25 de febrero de 2005, lo traicionó la muerte. Viajaba por la Ruta Nacional 5 junto a su inseparable hijo Luciano, al que recién conoció de adolescente y compartía todas las pasiones. Pappo perdió el control de su moto al rozar la de Luciano, cayó al pavimento y fue atropellado por un Renault Clio. Murió en el kilómetro 71 de la forma más absurda. 

No hubo velatorio, el cortejo fúnebre se detuvo unos minutos en su casa antes de continuar en una ruidosa caravana hacia el Cementerio de la Chacarita. Sin dudas, los centenares de motoqueros que escoltaron su féretro y los más de 3000 fans que corearon su nombre le dieron a su despedida un marco imponente. Ellos dicen que Norberto Napolitano descansa en el panteón de Sadaic, Pappo, en cambio, está zapando con Dios. 

 

Pappo, el final de un hombre apasionado.

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