Que Es El Populismo En Argentina?

Que Es El Populismo En Argentina
El populismo con una «significación peyorativa» es el uso de «medidas de gobierno populares», destinadas a ganar la simpatía de la población, particularmente si esta posee derecho a voto, aun a costa de tomar medidas contrarias al Estado democrático.

¿Qué es el populismo peronista?

Considera que el peronismo fue una coalición populista, en la que también participaron grupos campesinos, ansiosos por obtener una participación mayor en la distribución del ingreso y en la toma de decisiones políticas careciendo, al mismo tiempo, del marco organizativo adecuado para canalizar sus intereses de clase.

¿Qué es el populismo de derecha?

Ideología [ editar ] – En Europa posee generalmente un carácter euroescéptico. [ 39 ] ​ El populismo de derecha estigmatiza a los grupos que considera peligrosos para la sociedad, como los menos productivos —generalmente extranjeros y creyentes de religiones distintas a la de la cultura mayoritaria— y afirma la existencia de conspiraciones contra el bien común.

[ 40 ] ​ En el plano económico, apoya normalmente una combinación de medidas liberales como la reducción de los impuestos junto con algunas medidas intervencionistas como el proteccionismo. [ 41 ] ​También tienen en común una hostilidad hacia los inmigrantes, combinado con discursos xenófobos.

[ 42 ] ​ El populismo de derechas contiene elementos programáticos que forman parte de su propuesta, como asociar inmigración a la criminalidad y a la disgregación de la patria, o la preocupación por la seguridad ciudadana. [ 43 ] ​ El populismo de derecha no debe confundirse con la extrema derecha , aunque esta última es habitualmente populista, [ 44 ] ​ conjugan elementos que derivan de la agenda liberal clásica, y de la tradición conservadora y un aparente discurso de la “antipolítica” o post-política, presentándose a sí mismos como “el cambio”, la nueva política o recurriendo a figuras empresariales como candidatos, tal como Berlusconi en Italia, Petró Poroshenko en Ucrania y Donald Trump en EE.

UU. [ 45 ] ​ En general el populismo de derecha despliega políticas asistencialistas en la perspectiva de control social y la seguridad ciudadana [ 46 ] ​ y se caracteriza por la preeminencia en su discurso político y en sus programas electorales de los tópicos más fácilmente reconocibles en el pensamiento de derechas: la prioridad de la seguridad frente a la igualdad, la tendencia a criminalizar y judicializar los problemas sociales y la construcción de un nacionalismo excluyente, con tintes etnicistas o culturalistas.

[ 43 ] ​ En el caso de los Estados Unidos, analistas políticos consideran que la clase media blanca es el sector más vulnerable a caer en estas corrientes ideológicas de corte autoritario y reaccionario, al identificarse como un estamento social privilegiado, cuyos privilegios precisamente creen que podrían verse amenazados.

Tal situación se manifiesta en su marcada oposición a la migración, en la identificación del migrante como el “pobre indigno” ( undeserving poor ) al que acusan de supuestamente aprovecharse de los servicios de asistencia social.

También en una férrea oposición a que estas personas puedan volverse ciudadanos , en la creencia que de hacerlo votarán por la izquierda política y se desarrollará un Estado de bienestar , cuestión que deploran. [ 2 ] ​ Al populismo de derecha van extendidamente muy relacionados los términos de ultraderecha o neofascismo, y son a menudo intercambiables por las importantes similitudes que estos conceptos tienen tanto en el ámbito emocional como el ideológico.

  1. Como componente emocional suele distinguirse en estas tendencias ideológicas la idea del decadentismo ; la supuesta perversión de las sociedades modernas, así como una nostálgica apreciación por un idealizado pasado en donde el gobierno era supuestamente más pequeño y la condición social de inferioridad de los migrantes y las mujeres era generalmente aceptada;

Hay también una feroz aversión al multiculturalismo y una actitud displicente frente al liberalismo por su tolerancia hacia este fenómeno. [ 2 ] ​ Partidos como estos, calificados usualmente en los medios de comunicación y en los debates políticos públicos como filonazis, ultras, de extrema derecha, fascistas o neofascistas, comenzaron a surgir desde los años 80, con una oleada de nuevos partidos nacidos de la familia ideológica de la extrema derecha, que comenzaron a articular nuevos discursos alejándose paulatinamente de sus raíces fascistas y ultras, configurando una nueva familia de partidos que ha sido calificada como “nueva extrema derecha” (Ignazi 2003).

¿Qué hizo el populismo en Argentina?

En 1916 asumió en Argentina el primer presidente elegido por voto secreto, Hipólito Yrigoyen, de la Unión Cívica Radical. Según Rodolfo Richard-Jorba se trató de un movimiento populista, que sería continuado por el peronismo, entre 1946 y 1955,​ aunque ninguno de los dos partidos se autodefine como populista.

¿Qué tipo de gobierno es el peronismo?

El peronismo o justicialismo es un movimiento político argentino surgido a mediados de la década de 1940 alrededor de la figura de Juan Domingo Perón y un considerable número de sindicatos. Desde su surgimiento ha tenido una importante influencia en la política de Argentina. En su forma partidaria , se organizó primero como Partido Laborista , luego como Partido Peronista , renombrado posteriormente como Partido Justicialista. En 1949, dos años después de ser sancionada la ley de voto femenino , el peronismo se organizó también en el Partido Peronista Femenino , fundado por Eva Perón e integrado solo por mujeres, que fue disuelto por la dictadura cívico-militar instalada en 1955.

Tradicionalmente, su organización se ha realizado sobre la base de tres “ramas” (política, sindical y femenina), a las que a partir de los años 1970 se agregó la Juventud Peronista. La denominación alternativa de “justicialismo” proviene de la importancia concedida por este movimiento a la justicia social.

En 1952 el art. 3° de la ley 14. 184 definió “como “doctrina nacional”, adoptada por el Pueblo Argentino, la doctrina Peronista o Justicialismo”. [ 1 ] ​La oposición al peronismo generó un movimiento inorgánico de gran influencia política, conocido como antiperonismo.

[ 2 ] ​ El movimiento peronista agrupa a una serie de corrientes diversas no del todo precisas ni constantes a lo largo de la historia, a veces enfrentadas, incluso electoralmente. Entre las corrientes principales peronistas pueden identificarse el «peronismo ortodoxo», el neoperonismo , el «peronismo revolucionario» o « la Tendencia », el «peronismo sindical», el « menemismo », el « kirchnerismo » y el peronismo disidente o Peronismo Federal.

Entre 1946 y 2019, el justicialismo ganó diez elecciones presidenciales: 1946 (Perón) , 1951 (Perón) , las dos de 1973 ( Cámpora y Perón ), 1989 (Menem) , 1995 (Menem) , 2003 (Kirchner) , 2007 (Fernández de Kirchner) , 2011 (Fernández de Kirchner) y 2019 (Fernández) , y perdió las elecciones de 1983 , 1999 y 2015.

¿Cuáles son los gobiernos populistas en América Latina?

Perspectivas teórico metodológicas [ editar ] – El concepto de populismo ha sido abordado principalmente desde el campo disciplinario de las Ciencias Sociales. Algunos sociólogos y politólogos han analizado un sinnúmero de casos de los países que en América Latina transitaron por sistemas de Gobierno que calificaron de populistas, pertenecientes a las más diversas corrientes políticas.

  • Algunos de los países estudiados son los siguientes: Argentina , Bolivia , Brasil , Chile , Colombia , Ecuador , México , Paraguay , Perú y Venezuela;
  • [ 2 ] ​ La delimitación temporal contempla los años que va de las primeras décadas del siglo XX a la década de los 20 hasta los 50, y de los 70 para llegar a la primera década del siglo XXI;

Una primera línea interpretativa es la que retomó el enfoque sociológico de la estructura-acción. Destacaron las referencias de los teóricos sociales como Max Weber y Emile Durkheim. El sociólogo argentino Gino Germani fue el principal representante de esta corriente, ya que elaboró un complejo modelo analítico que incorporó la teoría de la dependencia y la teoría de la transición democrática.

  1. En esa perspectiva, la modernidad es entendida como proceso de industrialización y «participación extensa» que fomenta la aparición de las clases medias , las clases populares y prevalece un sistema de alianzas en el espectro político;

[ 3 ] ​ Asimismo, sostiene Germani, la élite política permite la participación de los sectores populares, para después incorporarlos como base de apoyo a la estructura estatal «nacional-popular». [ 4 ] ​ La originalidad de este sistema, comparado con los regímenes totalitarios o fascistas radicó en el grado de libertad que le es concedida a los ciudadanos para que puedan expresarse públicamente.

Sin embargo, el populismo en este enfoque estructuralista se comprendió como parte de una estrategia de «manipulación» por parte de los líderes [ cita requerida ]. [ 5 ] ​ En los años noventa , diversos científicos sociales emprendieron una revisión del término «populismo».

Carlos de la Torre, profesor en la Universidad de Kentucky en Estados Unidos , detectó que el concepto «populismo» no solo era amplio sino además ambiguo. [ 6 ] ​ Para algunos estudiosos recopilados en el libro El populismo en España y América , los abordajes de esta categoría establecidos hasta entonces eran estáticos, lineales, desarrollistas e incluso maniqueos.

  • [ 7 ] ​ En ese mismo libro los artículos cuestionan el uso de la expresión «populismo» que hicieron Gino Germani , Torcuato di Tella y Octavio Ianni, sosteniendo se limitaban a reflexionar la verticalidad de la relación entre los líderes carismáticos y las «masas» en términos de dominación , modernización , dependencia y desarrollo;
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[ 8 ] ​ Según el mismo libro, los textos de aquellos especialistas estaban siempre plagados de términos económicos: exportaciones e importaciones , migración campo-ciudad, trabajadores , oligarquías , sectores, estructura socioeconómica, lo que para ellos hace evidente que se había producido un modelo para explicar macroestructuralmente la existencia del populismo.

  1. [ 9 ] ​ Los autores que participan del citado libro ponderaron entonces la participación de aquellos actores que desde sus consideraciones originaban el fenómeno del populismo y pensaron a los individuos involucrados en términos de sujetos dotados de múltiples aspiraciones y capacidades reflexivas frente al determinismo socioeconómico;

Paulatinamente, el incremento de los estudios culturales empezó a tener presencia en el ambiente académico de las Ciencias Sociales en general y en el tema del populismo en particular. Conceptos procedentes de la antropología como visión del mundo, creencias , de la psicología como ethos , de la lingüística como discurso , y de la sociología como acciones , aparecieron en la reflexión del tema.

Con ese bagaje se privilegiaba la personalidad de los actores explicada por ellos mismos, es decir, de qué manera se concebían a sí mismos. [ 10 ] ​ De tal manera que también cambiaron el tipo de fuentes a explorar, pues se privilegiaron los discursos, memorias de políticos y de la base popular, propaganda, oratoria, estatutos internos de las organizaciones sociales.

Se buscaba así comprender las percepciones que se formaban los sujetos. Los procesos y condiciones económicas no se dejaban de lado, pero se matizaban de acuerdo con las circunstancias del país observado. No obstante, los estudios revisionistas seguían reflexionando el populismo a partir de los líderes.

Se privilegiaba la racionalidad partidista de los individuos. La siguiente explicación teórico-metodológica del fenómeno populista se concentró en estudiar la conformación social y mental de la «base popular» que era el principal sostén de los regímenes en el poder.

Se buscaba dar respuesta a las interrogantes acerca de las motivaciones de los sectores populares La situación explicativa del populismo se complejizaba a medida que se revisaban, cuestionaban o se combinaban corrientes interpretativas para entender la realidad.

  • La perspectiva cultural de las subjetividades siguió siendo fundamental para comprender la complejidad mental de la organización popular, también llamada «subalterna»;
  • Ernesto Laclau y Emilio de Ipola activaron el acercamiento al lenguaje para entender la efectividad estratégica empleada entre gobernantes y gobernados;

[ 11 ] ​ El análisis del discurso como fuente de explicación acaparó mayor atención para construir objetos de estudio e interpretaciones del fenómeno. A través de los discursos se detectó que la personalidad del líder estaba asociada con elementos culturales del pueblo.

Estos últimos se hacían evidentes en la retórica política. [ cita requerida ] Además de ceder poder a los líderes, la base social los obligaba a que conformaran una personalidad que reflejara características propias de la identidad popular.

Bajo esta corriente interpretativa se comprendía que la presencia física de los representantes, sus promesas, actitudes en público, símbolos, contenían narrativas y formas de comportamiento de los representados. En los discursos políticos se analizaban las expectativas del público y se enfatizaba que sus acciones «son tan importantes como la oratoria, gestos y rituales del orador».

[ 12 ] ​ En la retórica se identificaba el grado de emocionalidad que el discurso político contenía para tener efectividad en el público. El contexto de producción, circulación y recepción discursiva evidenciaba el tipo de actitudes, inquietudes e interrelaciones culturales, sociales y económicas de la gente común.

Todos estos elementos, a la luz de estas perspectivas mostraban la generación de vínculos sentimentales de pertenencia, identificación colectiva e individual. También impactaron en los estudiosos de la cultura política que atendían los lazos dicotómicos patrón-cliente.

Otra línea de estudios es la que ve en los niveles micro las diversidades personales de esa «base popular» en relación con su contexto vivencial. Allí la gente que le concede poder a los líderes no necesariamente porta un homogéneo sistema de intereses.

Todo lo contrario, en su singularidad, sus personalidades evidencian comportamientos diversos, ambiguos, oportunistas, cínicos, autoritarios, inofensivos, ofensivos, siniestros, excluyentes, es decir la amplitud de la conducta en la vida cotidiana. [ 13 ] ​ Una línea diferente de investigación evalúa los resultados prácticos del fenómeno del populismo.

Sobresalen estudios llamados «pesimistas» como los de Guillermo Zermeño en donde se cuestiona la perdurabilidad de las identidades generadas por el populismo. [ 14 ] ​ Allí los individuos se ven fragmentados por las carencias materiales cediendo importancia a las instituciones estatales.

[ cita requerida ] Los enfoques surgidos en los albores del siglo  XXI también estudian las estrategias informales de hacer política, las cuales surgen de las crisis sistémicas y de la decadencia de los partidos políticos como intermediarios representativos de la sociedad.

Destacan los «nuevos liderazgos» o « neopopulismos », que cuentan con el apoyo de los sectores más pobres. El margen de acción de estos grupos rebaza los canales institucionales, ya que no encuentran en ellos representación y legitimidad.

[ 15 ] ​ Por lo tanto resulta más probable que se conformen nuevas movilizaciones provistas de líderes que recuperan las demandas de la también nueva base social. En la primera década del siglo  XXI , los estudios del populismo continúan con la polémica conceptual.

[ 16 ] ​ Algunos teóricos posmarxistas introducen en la discusión la idea que el populismo no es patrimonio exclusivo de los pueblos latinoamericanos, sino que existen formas de populismo en América del Norte y Europa.

Formas de populismo se pueden observar en la crisis financiera de 2008 en Estados Unidos. [ cita requerida ] “populismo” surgió también como término político en los Estados Unidos luego de 1891, para referir al efímero People’s Party (Partido del Pueblo) que surgió entonces, apoyado principalmente por los granjeros pobres, de ideas progresistas y antielitistas.

¿Que defiende la extrema izquierda?

Partidos radicales de izquierda [ editar ] – En Europa, el apoyo a la política de extrema izquierda proviene de tres grupos superpuestos, llamados subculturas de extrema izquierda, socialdemócratas descontentos y votantes protesta-aquellos que se oponen a la membresía de la Unión Europea en su país. [ 5 ] ​ Para distinguir la extrema izquierda de la izquierda moderada , Luke March y Cas Mudde identifican tres criterios útiles:

  • En primer lugar, la extrema izquierda rechaza la estructura socioeconómica subyacente del capitalismo contemporáneo.
  • En segundo lugar, abogan por estructuras económicas y de poder alternativas que impliquen la redistribución de recursos de las élites.
  • En tercer lugar, son internacionalistas , y ven una causalidad entre imperialismo y globalismo y cuestiones socioeconómicas regionales.

Otros clasifican a la extrema izquierda en la categoría de partidos socialistas populistas. [ 6 ] ​ Algunos, como el profesor Vít Hloušek y el profesor Lubomír Kopeček, de la Universidad Masaryk del Instituto Internacional de Ciencias Políticas, sugieren características secundarias, como el antiamericanismo , la antiglobalización , la oposición a la OTAN y, en algunos casos, el rechazo de la integración europea.

[ 7 ] ​ Luke March afirma que “en comparación con el movimiento comunista internacional de hace 30 años, la extrema izquierda ha experimentado un proceso de profunda radicalización. La extrema izquierda es marginal en la mayoría de los lugares”.

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March identifica cuatro subgrupos principales dentro de la política europea de extrema izquierda contemporánea, comunistas , socialistas democráticos , socialistas populistas y social populistas. [ 8 ] ​ En Radical Left Parties in Europe (2012), March escribe: “Prefiero el término ‘izquierda radical’ a alternativas como ‘izquierda dura’ y ‘extrema izquierda’, que pueden parecer peyorativas e implicar que la izquierda es necesariamente marginal”.

¿Cuál es el pensamiento de derecha?

En política, la derecha es el segmento del espectro político que afirma que determinados órdenes sociales y jerarquías son inevitables o deseables, apoyándose por lo general sobre la naturaleza humana, el derecho natural, la economía o la tradición.

¿Qué es la izquierda política en Argentina?

La izquierda política actual apoya la necesidad de un Estado laico y aconfesional, cuya base es la separación de poderes entre la Iglesia y el Estado, permaneciendo al margen de las legítimas creencias religiosas de cada persona.

¿Qué pasó en el año 1948 en Argentina?

Poder Legislativo [ editar ] – En la Cámara de Diputados se formaron dos bloques: el bloque peronista -mayoritario- y el bloque radical -minoritario-. Este último fue conducido por el Movimiento de Intransigencia y Renovación, en contra de la orientación unionista que conducía la UCR.

Hubo fuertes confrontaciones entre diputados peronistas y radicales. El diputado radical Ernesto Sammartino calificó en un debate a los peronistas como ” aluvión zoológico ” y la Cámara lo expulsó por inconducta.

[ 78 ] ​ Lo mismo sucedió con otros dos diputados radicales: Atilio Cattáneo y Agustín Rodríguez Araya. [ 79 ] ​ En la Cámara de Senadores, el cuerpo no aprobó los diplomas de los senadores que representaban a la provincia de Corrientes , única provincia gobernada por la oposición debido a un pacto entre el conservadurismo local y la UCR tras las elecciones provinciales.

  1. En 1948 se realizaron elecciones legislativas , ganadas nuevamente con amplitud por el peronismo;
  2. El Partido Peronista y la UCR obtuvieron respectivamente 53 y 23 diputados cada uno;
  3. Otras dos fuerzas alcanzaron representación nacional: el Frente Obrero Peronista Revolucionario (sostenido por el sindicalismo tucumano) y el Partido Demócrata Nacional (conservador), cada uno de ellos con un diputado;

En 1949 el diputado radical Ricardo Balbín convocó a la población a realizar una revolución que derrocara al gobierno peronista, hecho que llevó a su desafuero y detención. En 1950 no hubo elecciones ya que los mandatos fueron prorrogados constitucionalmente por dos años.

¿Qué es el populismo?

Autor: Mario Roberto Santucho. – La lucha por el poder obrero y popular, por el socialismo y la liberación nacional, es inseparable de la lucha contra el populismo y el reformismo, graves enfermedades políticas e ideológicas existentes en el seno del campo popular.

El populismo es una concepción de origen burgués que desconoce en los hechos la diversidad de clases sociales; unifica la clase obrera, el campesinado pobre y mediano, la pequeña burguesía y la burguesía nacional media y grande bajo la denominación común de pueblo.

Al no diferenciar con exactitud el rol y posibilidades de estas diversas clases, tiende constantemente a relacionarse, con prioridad, con la burguesía nacional y a alentar ilusorias esperanzas en sus líderes económicos, políticos y militares, incluso en aquellos como Gelbard, Carcagno o Anaya, íntimamente ligados a los imperialistas norteamericanos.

La corriente popular más importante gravemente infectada con la enfermedad populista, es Montoneros. Su heroica trayectoria de lucha antidictatorial se ha visto empañada por la confianza en el peronismo burgués y burocrático, que ha causado grave daño al desarrollo de las fuerzas progresistas y revolucionarias en nuestra patria.

Con el profundo y sincero aprecio que sentimos por esa organización cimentado por la sangre de nuestros héroes comunes que se entremezclara en Trelew, pensamos que es obligación de todo revolucionario dar con franqueza la lucha ideológica, reflexionar en conjunto sobre la experiencia de su apoyo a Perón y al peronismo burgués y combatir las latentes expectativas en Carcagno, Gelbard u otros líderes de las clases enemigas.

A partir de su inevitable ruptura con el peronismo burgués y burocrático que ha comenzado a concretarse definitivamente en las últimas semanas, Montoneros tiende y tenderá cada vez más a retomar lazos con las organizaciones progresistas y revolucionarias, entre ellas con nuestro Partido.

Tiende y tenderá cada vez más a reintegrarse a su puesto de combate, a enfrentar con las armas en la mano, al gobierno y las fuerzas policiales y militares de la burguesía y el imperialismo. Pero ello no implica un cambio de fondo en la concepción populista. Cuando a principios de 1973 la dirección de FAR caracterizó entusiasmada al Gral. Perón como líder revolucionario y calculó que el gobierno peronista, denominado por ellos gobierno popular, llevaría adelante una política consecuentemente antiimperialista y pro-socialista, nuestra organización planteó a estos compañeros: «Estamos en presencia de un claro plan del enemigo consistente en el acuerdo entre la Dictadura Militar y los políticos burgueses, con el objeto de salvar al capitalismo, detener el proceso revolucionario en marcha.

De ahí que al mismo tiempo que saludamos la nueva orientación Montonera, estamos convencidos de la necesidad imperiosa de combatir intensamente la enfermedad ideológica y política llamada populismo para exterminarla definitivamente del campo popular, principalmente de Montoneros, la más afectada por esa temible enfermedad burguesa.

Para ello el conjunto de la burguesía pretende volver al régimen parlamentario y de esa manera ampliar considerablemente la base social de su dominación, reducida estrictamente a las FF. AA. durante el Onganiato, aislar a la vanguardia clasista y a la guerrilla, para intentar su aplastamiento militar.

La ambición de la burguesía es detener y desviar a las fuerzas revolucionarias y progresistas en su avance, y llegar a una estabilización paralela del capitalismo argentino. Este plan es irrealizable a corto y mediano plazo porque la crisis económico-social, así como la potencia actual de las fuerzas revolucionarias progresistas, lo impedirán.

Sin embargo, el plan enemigo pese a su elementalidad encierra ciertos peligros fundamentalmente el que motiva la presente carta, debido, pensamos a la juventud, debilidad política e inexperiencia de sectores de la vanguardia revolucionaria». «…el éxito fundamental que ha comenzado a lograr y que debemos enfrentar con todas nuestras fuerzas, es poner una cuña en las organizaciones armadas, comenzar a tener una influencia cierta en las organizaciones armadas peronistas y en sectores de la juventud peronista, dirigida a detener y desviar su accionar a partir de la consumación de la farsa electoral».

«Analizando vuestra evolución como organización revolucionaria y basados en el conocimiento surgido de la actividad en común, pensamos que vuestra actitud tiene un significado profundo y que encierra serios peligros para el desarrollo futuro de las fuerzas revolucionarias en nuestro país.

Pensamos que la negativa a firmar con nosotros es una concesión de Uds. a las presiones macartistas y derechistas del peronismo burgués, y que es una cara de la moneda que tiene como reverso vuestro apoyo incondicional y activo a los políticos burgueses del peronismo y del integracionismo a los Cámpora, Solano Lima, Silvestre Begnis, etc.

» » Esto es motivo de honda preocupación para nosotros, no sólo por las trabas que coloca en el desarrollo político militar homogéneo de las organizaciones armadas, los avances hacia la unidad, sino porque muestra a Uds.

en una vacilación inexplicable, ante la posibilidad de suspender las operaciones militares a partir de la instauración del nuevo gobierno parlamentario que planea darse la burguesía»3. Lamentablemente, estas sanas y justas observaciones no fueron escuchadas y la política de FAR-Montoneros se tiñó de apoyo al gobierno contrarrevolucionario y antipopular y de una línea general divisionista en el seno del pueblo, tendiente al irrealizable propósito de aislar a nuestra organización.

  • Si recordamos hoy esto es porque el enemigo presentará en el futuro una nueva engañifa, posiblemente de tipo peruanista, con Carcagno a la cabeza, por ejemplo, y levantando el programa del FREJULI o quizás otro mucho más radicalizado;

Para eludir esa nueva trampa, para rechazar sin vacilación esa nueva patraña, ese nuevo canto del cisne, es imprescindible comprender el error cometido ante el GAN, rectificar esa línea proburguesa, erradicar la enfermedad del populismo. Autor: Mario Roberto Santucho Fuente:  www. ar Que Es El Populismo En Argentina.

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¿Cuáles son los gobiernos populistas?

Populismo por país – El populismo en Latinoamérica ha surgido en cada país con características específicas:

  • En argentina : Casi todos los gobiernos democráticos que han tomado el poder (La excepción es Fernando Rúa) se les ha calificado por los expertos en política como populistas.
  • En Bolivia : El único gobierno que se le ha considerado verdaderamente populista es el de Evo morales el cual está desde el año 2006 en el poder.
  • En Brasil: Tiene una trayectoria política con diferentes tipos de gobierno , democráticos, comunistas, socialistas entre otro. En el caso del populismo solo 3 presidentes han tenido esta práctica política.
  • En Chile : En el caso de Chile ha tenido gobiernos populistas tanto de sentido positivo como también de sentido negativo, sumando en total una gran cantidad de gobiernos que mantienen estas prácticas.
  • En Colombia : Solo ha habido dos gobiernos populistas , el de Álvaro Uribe y el de Gustavo Rojas Pinilla.
  • En Ecuador : Como el caso de Chile, Ecuador también han existido gobierno de sentido positivo como negativo , y de igual manera que Argentina casi todos sus gobiernos han sido populistas.
  • En Perú: Se creó el partido Fuerza Popular el cual estaba liderado Keiko Fujimo ri, el cual ha sido el único presidente populista de esta nación.

¿Por qué el populismo ha evolucionado hacia las peores formas?

POPULISMO: SECUELAS Y CICATRICES El populismo ha ido evolucionando hacia las peores formas, agravándose en el transcurrir histórico. Tal vez porque sus explotadores han ido viendo el éxito personal de sus resultados y han creído conveniente reforzar los métodos.

Lo cierto es que las imprudencias, las inconsistencias, los desparpajos, las intolerancias, las agresividades, las incoherencias, las deformaciones, las deshonestidades y todos aquellos efectos deleznables que se generan en su cobijo se han ido perfeccionando hasta adquirir modos más sutiles y eficaces.

Es motivo de frecuente análisis dentro de las tradiciones políticas cercanas la cuestión del populismo y sus consecuencias. Tal vez por esa contradicción en el alcanzar objetivos valiosos pero con métodos criticables y con intencionalidades explícitas o disimuladas pero de significativa transgresión a los valores políticos.

Las reivindicaciones sociales logradas en algunos casos son de significación y trascendencia histórica, pero han perdido consistencia y se han tornado mezquinas cuando se han puesto al servicio de intereses personales o de especulaciones políticas.

De todos modos a la etapa histórica que todos supondrán ya se la ha sometido a suficientes e inagotables análisis desde perspectivas políticas, sociológicas, psicológicas, filosóficas y hasta ha generado encontronazos entre posiciones irreductibles que el tiempo ha ido atenuando hasta lograr una convivencia tolerante, como debe ser.

  1. Las críticas mayores han sido dirigidas hacia la demagogia del asistencialismo que crea una tendencia hacia la innecesariedad del esfuerzo y genera el endiosamiento del estado como supremo hacedor y dador;

Y a quienes gobiernan en sacerdotes privilegiados por la facultad de discernir las ayudas según sus criterios. Una versión adaptada de feudalismo político, con consecuencias de disvalor cultural fácilmente imaginables. Pero los tiempos políticos del pasado inmediato y del presente han profundizado esas tendencias y actitudes.

Bajo los principios indignos del clientelismo y del prebendismo y sobre la base del manejo discrecional e impune de los recursos públicos se ha ido creando lo que no podríamos llamar una fuerza política, ni movimiento, ni partido sino una corriente de pobres manipulados, ultrajados y humillados por los mismos que aparecen como sus redentores o sus intérpretes.

Esos que han expresado y expresan su sensibilidad, que frente a la crisis con la que comenzamos el siglo XXI han salido a mitigarla creando una estructura de dadores, punteros, especuladores, malvivientes de la política, delincuentes de la solidaridad o manipuladores que en su maldita hipocresía han visto a la pobreza, la indigencia y la necesidad más mínima como recurso eficaz para sus ambiciones políticas o sus corruptas ansiedades, o las dos cosas, que es lo mismo.

Son los que acarrean a los menesterosos para llenar actos vacíos de moral y a los cuales se los ve arrastrar sus penas por calles que les son extrañas, bajo emblemas que no entienden y para acompañar griterías y adhesiones fuera de sus percepciones, bajo la promesa de un sándwich o de unas monedas provenientes de recursos públicos debidamente canalizados a través de quienes practicarán las debidas retenciones en pago de sus gestiones al servicio de altos ideales.

Puede haber algo más execrable que la manipulación de la voluntad humana al precio de un mendrugo y bajo la protección de programas oficiales?. Puede existir algo más deleznable que apropiarse de dineros destinados a mitigar la situación de los necesitados?.

Puede encontrarse mayor atropello a la condición humana que sujetar la libre voluntad a cambio de pagos por dineros oficiales?. Todo esto ocurre y sigue perfeccionándose. Así como el hombre en momentos oscuros de la historia se esmeraba en mejorar las formas y los elementos de tortura física también hoy hay quienes procuran superaciones en estas formas y en estos elementos de la tortura espiritual.

Cuando Santo Tomás de Aquino sentenciaba: “El que maneja la necesidad maneja la libertad” estaba alertando sobre las consecuencias no deseadas de una relación. Nunca habría imaginado que el tiempo llevaría a agravar esas premoniciones y a convertir en un método político estructurado y siniestro ese manejo de la libertad.

  • Es imaginable, aunque fuera bien guardado, el propósito de decir “vamos a abolir la pobreza pero no tanto que nos arruine el negocio”;
  • El manejo discrecional de las finanzas públicas, sin rendiciones pero con impunidad y con el tácito, por no explicitado, interés en mantener la necesidad al alcance de la mano como recurso político para fines diversos es una manera de fotografiar la situación existente;

Sostenida por un ejército de punteros, caudillos o manzaneras, según sea el caso y la época y siempre dispuestos a servir a los intereses de la patria, que generalmente coinciden con los del gobierno que maneja los dineros del pueblo. Pero debemos pensar más allá.

Las secuelas de todo esto serán insuperables por mucho tiempo y dejarán una cicatriz cultural difícil de ocultar. La realización personal y social la través del trabajo tendrá una legión de argentinos a la que les costará entenderla.

La meritocracia como motor para la superación y el progreso serán conceptos inentendibles para quienes han vivido bajo la tendencia a emparejar siempre hacia abajo. La costumbre de saciar el hambre a cualquier precio seguirá siendo una mercancía apetecible para los mercaderes de la política.

  1. La postración cultural de los agraviantemente mantenidos impedirá que puedan distinguir las propuestas que quieran lograr su reivindicación a través de métodos dignos;
  2. Es hora de ir pensando en estas secuelas como homenaje a la cultura de un pueblo que merece dignidad y una auténtica asistencia social que destierre las viles contraprestaciones;

Trabajar en la esperanza de superar estas consecuencias, pensar en que se logrará es lo que queda. Será necesario, y difícil por ahora, que el escenario político argentino expulse a estos siniestros personajes que no son merecedores ni del infierno y que se desarme la diabólica urdimbre que han montado al servicio de la ofensa humana.

Frente a ello queda el rescate y el mantenimiento de los valores de la dignidad para que una auténtica defensa de los derechos humanos pueda lograr arrancar a esos seres humanos argentinos, necesitados, desposeídos, carenciados, menesterosos, indigentes o como se los quiera llamar, de las garras de quienes los tienen atados por un plan, un subsidio, un pedazo de pan o una promesa, con la cabeza gacha y la moral pisoteada.

Luis Antonio Barry26 de setiembre de 2006.

¿Cuál es la relación entre populistas y fascistas?

Tanto los populistas como los fascistas, resumen la política en la conexión entre el líder y el pueblo, siendo ésta una relación donde el conductor representa la ‘verdad última’, sin tener un hecho empírico que lo demuestre.

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