Que Nombres Tuvo Nuestro País Antes De Llamarse Argentina?

Que Nombres Tuvo Nuestro País Antes De Llamarse Argentina

‘Las denominaciones adoptadas sucesivamente desde 1810 hasta el presente, a saber: Provincias Unidas del Río de la Plata; República Argentina; Confederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintamente para la designación del gobierno y territorio de las provincias, empleándose las palabras ‘Nación.

¿Cuántos nombres tiene Argentina?

Este artículo o sección tiene referencias , pero necesita más para complementar su verificabilidad. Este aviso fue puesto el 28 de enero de 2018.

Argentina tiene tres nombres oficiales establecidos desde el artículo 35 la reforma constitucional argentina de 1860 y que se pueden usar indistintamente: Provincias Unidas del Río de la Plata , República Argentina y Confederación Argentina. El más utilizado de los tres es el segundo, República Argentina. Por elipsis del sustantivo, se suele decir la Argentina , aunque está igualmente extendido el uso sin el artículo. La palabra «argentina» proviene del latín argentum ( plata ) y en el idioma español se comenzó a utilizar primero como un latinismo y adjetivo poético (hay un documento de 1587 en que así se lo utiliza).

  • Desde las épocas de Pedro de Mendoza se usaba a veces la frase «río argentino» o «provincia argentina» para referir a la región del Río de la Plata;
  • El cartógrafo portugués Lopo Homem hace referencia al lugar como Terra Argentea en un mapa de 1554;

[ 1 ] ​ El río que dio su nombre al virreinato del Río de La Plata es el que en 1516 Juan Díaz de Solís denominó Mar Dulce ya que el ancho estuario del actualmente llamado «Río de la Plata» parecía un mar «color león» o pardo y sus aguas eran y son predominantemente dulces.

Este río y estuario (el más ancho de la Tierra) también fue llamado: río Jordán, río de Santa María y río de Solís. Alejo García , uno de los supervivientes de la expedición capitaneada por el español Juan Díaz de Solís en 1516, acampando en la isla de Santa Catarina escuchó avisos acerca de un poderoso rey blanco (el inca ) que vivía en un país muy rico en plata , en las montañas denominadas « Sierra de la Plata » (un ramal altoperuano de la cordillera de los Andes).

García organizó una expedición mixta de conquistadores españoles y otros europeos y guerreros avá (guaraníes) y, atravesando el Chaco Boreal llegó al área de Potosí (en la actual Bolivia o Alto Perú, el cual se encontraba en esa época sojuzgado por el Tahuantinsuyu dominado por una casta de la etnia quechua , la llamada inca ) donde obtuvo objetos y regalos de plata.

  1. A su regreso hacia las costas del océano Atlántico con tal rico botín García fue muerto, al parecer por los pampidos payaguás que eran enemigos acérrimos tanto de los incas como de los guaraníes ya que los quechuas y en especial los guaraníes estaban invadiendo sus tierras ancestrales;

Sin embargo, los europeos sobrevivientes de tal expedición o llevaron algunos objetos de plata o divulgaron la presencia de ricas minas de plata en los Andes que avenan en la Cuenca del Plata. Por tales motivos se extendió la leyenda de la Sierra de Plata y se explicó que era posible llegar a esa fabulosa tierra a través de un ancho río situado al sur.

Los portugueses lo denominaban en 1526 Rio da Prata a causa de los rumores que postulaban la existencia de metales preciosos, y que al final se impuso como Río de la Plata. En español el Río de la Plata está así documentado en 1531.

La latinización del nombre apareció en 1602 , cuando Martín del Barco Centenera , miembro de la expedición de Juan Ortiz de Zárate , imitando a Ercilla con su La Araucana , publicó un largo poema de la historia del río de la Plata y de los reinos del Perú, Tucumán y del sur del actual Brasil, bajo el título La Argentina.

[ 2 ] ​ [ 3 ] ​ Contrariamente a lo que se suele suponer, en el poema «argentino» es un adjetivo que se usa para referir al río Paraná o río Argentino y su región, mientras que Argentina resulta el nombre del poema.

[ 4 ] ​ Diez años más tarde (1612) el mancebo de la tierra y primer historiador nativo de estos territorios Ruy Díaz de Guzmán publicó el libro Historia del Descubrimiento, Población, y conquista del Río de la Plata , nombrando el territorio descubierto por Solís como «Tierra Argentina» («Tierra de Plata» o «Tierra plateada»).

  • El topónimo aparece ratificado al publicarse en 1612 la obra La Argentina manuscrita , del criollo asunceno Ruy Díaz de Guzmán , obra de historia en la que, en medio de un relato épico , se hace una descripción de la región;

A finales del siglo XVIII, la palabra era de uso común para denominar todo lo relacionado con el Río de la Plata, su cuenca, su territorio y sus pobladores, pero el virreinato creado en 1776, antecedente inmediato del país independizado en 1816, llevó el nombre de « Virreinato del Río de la Plata ».

La Primera Junta de Gobierno utilizó el nombre de Provincias Unidas del Río de la Plata , que fue también empleado por los gobiernos que le sucedieron hasta que, en 1816, el Congreso de Tucumán proclamó la independencia de las Provincias Unidas en Sud América , nombre que mantuvo en la Constitución de 1819.

Oficialmente, se utilizó por primera vez la denominación República Argentina en la Constitución de 1826. Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas (1835-1852) se utilizaron, entre otros, los nombres de Confederación Argentina , República de la Confederación Argentina, y Federación Argentina.

  1. La Constitución Argentina de 1853 se sancionó en nombre del pueblo de la Confederación Argentina, pero al incorporarse el Estado de Buenos Aires , en 1860 se cambió por Nación Argentina y se incorporó el artículo 35: Las denominaciones adoptadas sucesivamente desde 1810 hasta el presente, a saber: Provincias Unidas del Río de la Plata; República Argentina, Confederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintamente para la designación del Gobierno y territorio de las provincias, empleándose las palabras «Nación Argentina» en la formación y sanción de las leyes;

[ 5 ] ​ El 8 de octubre de 1860, en la ciudad de Paraná , entonces capital de la Confederación Argentina, el presidente Santiago Derqui decretó que: [. ] siendo conveniente a este respecto establecer la uniformidad en los actos administrativos, el Gobierno ha venido a acordar que para todos estos actos se use la denominación República Argentina.

[ 6 ] ​ El nombre fue confirmado definitivamente en 1862 por Bartolomé Mitre , primer presidente del país reunificado, al utilizar el título de presidente de la Nación Argentina. Un proceso lingüístico similar había sido utilizado antes, a mediados del siglo XVI, en el Alto Perú , para denominar a la Ciudad de la Plata de la Nueva Toledo , también llamada Charcas o Chuquisaca, como Ciudad de Argentina.

Así figura en los textos del Capítulo General de la Orden Franciscana , celebrado en Valladolid en 1565.

¿Cómo se llamaba nuestro país antes de 1810?

29/08/2016 Todo lo concerniente a los nombres del país argentino y a la fecha inicial de su uso, presenta las incertidumbres propias de lo que pertenece a un pasado remoto, escaso en documentos fehacientes. En 1617 quedó oficialmente constituida la gobernación del Río de la Plata, con la ciudad de Buenos Aires como asiento del gobernador.

En 1776 se creó el virreinato del Río de la Plata y a partir de la Revolución de Mayo, son empleadas diversas denominaciones para designar al territorio comprendido entre los límites que hoy conforman la República Argentina: Provincias del Río de la Plata.

A partir de la Revolución de Mayo, son empleadas diversas denominaciones para designar al territorio comprendido en la nueva situación política: “Provincias del Río de la Plata”, fue usada por la Primera Junta en 1810. Provincias Unidas del Río de la Plata Nombre que tuvo en sus orígenes la República Argentina (1810-1860).

Fue el primer nombre oficial aplicado a los territorios que habían pertenecido al virreinato del Río de la Plata, luego de la Revolución de Mayo de 1810. La designación fue utilizada por primera vez el 23 de setiembre de 1811.

En la Convención Nacional de 1860, se estableció indistintamente ese nombre con los de Confederación Argentina y República Argentina. Fueron el Estatuto Provisional de 1811 y la Asamblea de 1813, los que las denominan “Provincias Unidas del Río de la Plata”.           Provincias Unidas en Sud América y Provincias de la Unión, fueron los nombres que optó utilizar el Congreso de Tucumán (imagen). Provincias Unidas del Río de la Plata en Sud América es el nombre que les da el Congreso de 1824. Nación Argentina y República Argentina son los nombres con los que figura en la Constitución de 1826. Confederación Argentina , es el nombre que le da Juan Manuel de Rosas y también figura así en el Acuerdo de San Nicolás (1852) y en la Constitución de 1853.

  1. Nación Argentina;
  2. Es como figura en la Constitución de 1853, pero en el Artículo 1º del texto original de la misma Constitución,  se la llama “República Argentina”;
  3. Estas dos últimas denominaciones, así como las demás usadas desde 1810, a saber: “Provincias Unidas del Río de la Plata” y “Confederación Argentina”, fueron aprobadas oficialmente por la Convención Nacional de 1860, según disposición que pasó a ser el actual artículo 35 de la Constitución Nacional, disponiéndose expresamente que la fórmula “Nación Argentina” sería la que habría de usarse en la formación y sanción de las leyes;

República Argentina. El 8 de octubre de 1860, el presidente Derqui decretó, que por razones de uniformidad se usaría en todos los actos administrativos la denominación “República Argentina” y si bien la denominación consagrada por el uso ha sido esa, a partir de la reincorporación del Estado de Buenos Aires al resto de la Confederación, en 1859, el texto refundido y vigente de la Constitución, según la edición ordenada por el Congreso Nacional por la Ley 12.

632 y publicada en 1942, conserva la de “Confederación Argentina”, por cuanto ésta nunca fue expresamente eliminada del texto legal. Por qué el Río de la Plata se llama así? Los historiadores ENRIQUE DE GANDÍA y MANUEL DOMÍNGUEZ sostienen haber demostrado en forma que suponen definitiva (1) que el Río de la Plata fue así llamado porque conducía a la Sierra de la Plata, según la creencia de los portugueses, en lo que sería luego el Alto Perú.

Ya antes que GABOTO realizara su viaje por estas tierras, parece que el Paraná Guazú era conocido con el nombre de Río de la Plata. EDUARDO MADERO dice que el nombre de nuestro río así se pronunció así, en Santa Catalina, Brasil, por los sobrevivientes de la expedición de SOLÍS.

Afirma ENRIQUE DE GANDÍA que el portugués ALEJO GARCÍA, con 4 ó 5 españoles más, encabezó desde la costa brasileña, entre los años 1521 y 1526, una gran migración de indios guaraníes hacia el Alto Perú, en un viaje que tenía el propósito de lograr lo que tanto los apasionaba: la conquista del que pronto sería el fabuloso imperio del Rey Blanco y de la Sierra de la Plata, de cuya existencia habrían sido informados por los indios.

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Lograron obtener numerosos trozos de metales, que les permitieron vislumbrar las riquezas de la civilización incaica. Ante la amenaza de ser atacados por algunas tribus, los expedicionarios regresaron con todo el oro y la plata que pudieron cargar. En el camino fueron exterminados, y sólo algunos aborígenes alcanzaron a salvo el lugar de partida, narrando a los demás españoles que habían quedado allí, la asombrosa travesía, y mostrando algunos restos del primitivo cargamento de metales preciosos.

  1. Al regresar desde el Estrecho de Magallanes, varios tri­pulantes de la expedición de LOAYSA decidieron desertar y quedarse (1526) en la costa del Brasil, pues al oír de boca de los náufragos de la expedición de SOLÍS las nuevas que daban sobre la Sierra de la Plata, imaginaron conquistar en la primera oportunidad tan maravillosa región, de la cual también los aborígenes hablaban continuamente;

Casi simultáneamente, había emprendido GABOTO su expedición por la ruta seguida por MAGALLANES y ELCANO. Habiendo recalado en la costa brasileña, frente a Pernambuco, algunos portugueses allí residentes revelaron que el río de SOLÍS, así llamado en recuerdo de su descubridor, conducía a la Sierra de la Plata, como la denominaban, y al imperio del Rey Blanco.

Por esta causa, los portugueses llamaban Río de la Plata al río de Solís. Tanta fascinación producía en los rudos aventureros y codiciosos hombres del siglo XVI el afán de poseer riquezas, que así GABOTO mismo como otros miembros de las tripulaciones, decidieron abandonar la ruta proyectada y explorar el misterioso Río de la Plata.

Buscaron a los célebres náufragos de SOLÍS, en cuyas manos pudieron contemplar las muestras de oro y plata que a todos enloquecieron. Ni GABOTO ni los navegantes de otras expediciones que se les unieron, arribaron a la codiciada Sierra de la Plata, pero al regreso todos ellos extendieron por España y Portugal la fama del Río de la Plata, dando origen a nuevas expediciones, no sólo españolas sino portuguesas también.

La denominación de Río de la Plata quedó consagrada de hecho y se usó en los documentos oficiales ya desde la capi­tulación que Carlos V firmó con PEDRO DE MENDOZA (1534), “para conquistar y poblar las tierras y provincias que hay en el río de Solís, que llaman de la Plata”.

En 1617 quedó oficialmente constituida la gobernación del Río de la Plata, con la ciudad de Buenos Aires como asiento del gobernador. En 1776 se creó el virreinato del Río de la Plata. Por qué la Argentina se llama así ? En cuanto a la voz “argentina”, no es otra cosa que el adjetivo de origen latino que significa “de plata”.

  • República Argentina quiere decir, pues, “República de la plata”, expresión que proviene directamente de “región del Río de la Plata”, de los antiguos descubridores y conquistadores del siglo XVI;
  • La palabra “argentina” figura por primera vez en un poema épico sobre la conquista del Río de la Plata, escrito por MARTÍN DEL BARCO CENTENERA, un clérigo que llegó a América en 1572, con la expedición de ORTIZ DE ZÁRATE, con el cargo de “arcediano del Río de la Plata”;

Luego de varios años de viajes en este continente y de una vida llena de aventuras, en 1594 regresó a España, radicándose poco después en Lisboa, donde en 1602 publicó un poema, cuyo título completo es: ” Argentina y la conquista del Río de la Plata, con otros acontecimientos de los Reynos del Perú, Tucumán y estado del Brasil”.

De los escasos ejemplares existentes, uno de los dos más notables, se halla en el Museo Mitre, de Buenos Aires. Se han hecho varias ediciones facsímiles en la Argentina. En ese poema, de valor literario mediocre, el autor habla de: “cómo se pobló el Argentino, “el Argento famoso”, “el Argentino Reyno” y “las Argentinas nimphas”.

Si el recuerdo de MARTÍN DEL BARCO CENTENERA no merece ser mantenido por sus cualidades como historiador o poeta, en cambio a él se debe el mérito de haber llamado el primero “Argentina”, al territorio del Río de la Plata y de haber usado ese mismo término como atributo del nuevo pueblo, de un nuevo ideal nacional.

Desde entonces, el largo poema, hoy  sólo es frecuentado por los estudiosos, pero su nombre tuvo mejor suerte y se popularizó de tal modo que, poco a poco, ya nos llamaban “argentinos” y la Argentina a nuestros territorios.

La segunda obra conocida donde se menciona el nombre de nuestro país, es la ” Argentina manuscrita”, de un soldado y conquistador español llamado RUY DÍAZ DE GUZMÁN, nacido probablemente en Asunción, en la segunda mitad del siglo XVI, El calificativo que figura en el título de la obra seguramente estaba destinado a distinguirla de la anterior, pues fue conocida en un códice hoy perdido.

Probablemente, DÍAZ DE GUZMÁN conoció el poema de del BARCO CENTENERA y llamó a su obra simplemente ” Argentina”. Está fechada en 1612 y hay varias ediciones impresas modernas y es una crónica donde la historia se mezcla con la fábula.

Merece recordarse expresamente el largo poema titulado ” El triunfo argentino”, escrito por VICENTE LÓPEZ Y PLANES, autor de nuestro Himno Nacional, a raíz de las invasiones inglesas, y publicado en 1808 en su primera edición. En esta obra, el autor cantó las glorias conquistadas por los defensores de Buenos Aires contra el invasor.

  1. Probablemente, con el término ” argentino”, quiso hacer resaltar la parte preeminente que cupo al pueblo criollo en esa epopeya y desde entonces, el vocablo se hizo de uso más y más común (1) Academia Nacional de la Historia,  “Historia de la Nación Argentina” , 2ª ed;

vol. II, pág. 428, nota 58). Somos “Argentina” o “la Argentina” ? En esta época, en que parece que el tiempo nos corre, por lo que abreviamos hasta el idioma, se acostumbra llamar “Argentina” a nuestro país, lo cual es incorrecto. El nombre establecido por la Constitución de 1853 fue el de ” República Argentina “, lo cual presenta a la palabra “argentina”, casi como un  adjetivo, tal como lo fue en su origen en la expresión “La Argentina”, que es como decir “la plateada” o “la platense”.

Y esto lo han convalidado varios dictámenes de la Academia Argentina de Letras, recordando que el artículo sustantiva a un adjetivo, de modo que para transformar “Argentina” en nombre, no podemos prescindir de él.

“Sustituír los nombres seculares de “República Argentina” y “la Argentina” por el neologismo “Argentina”, significa renegar de nuestra tradición y por lo tanto, de nuestra historia”..

¿Cuándo se empieza a llamar argentina?

Poco después será establecido definitivamente como ‘ República Argentina ‘, mediante un decreto del presidente Santiago Derqui, fechado el 1º de octubre de 1860. ‘El país pudo llamarse Provincias Unidas del Río de la Plata o de Sudamérica, como otro gran país se llama Estados Unidos de América.

¿Cómo se llamaba nuestro país en 1816?

Durante la celebración del Congreso de Tucumán se produjo la declaración de la independencia, el 9 de julio de 1816, y se adoptó el nombre de Provincias Unidas en Sud-América (aunque se mantuvo también el de Provincias Unidas del Río de la Plata).

¿Qué otro nombre tuvo la Argentina?

‘Las denominaciones adoptadas sucesivamente desde 1810 hasta el presente, a saber: Provincias Unidas del Río de la Plata; República Argentina ; Confederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintamente para la designación del gobierno y territorio de las provincias, empleándose las palabras ‘Nación.

¿Cómo se llamaba la Argentina en la epoca colonial?

Virreinato de La Plata – El virreinato de Perú pasó a tener a Buenos Aires como su ciudad capital en el año 1776, dando el nombre de virreinato de La Plata, extendiéndose a través de todo el territorio argentino y de los que hoy es Paraguay, Bolivia y Uruguay.

  1. La razón principal del establecimiento de este nuevo virreinato fue completamente económica, pero la concentración de poder en Buenos Aires generó consecuencias contraproducentes para la Corona española, dándose por la desestabilización política del virreinato de La Plata y la eventual independencia de Argentina;

España buscaba proteger su territorio de la expansión portuguesa y británica, pero ya existía un alto descontento por parte de los habitantes de las colonias por las restricciones y limitaciones impuestas por España, que a pesar de los intentos por apaciguar a las ciudades del virreinato, no pasó mucho tiempo para que empezaran a surgir revoluciones ocasionadas por los criollos, que establecieron juntas de gobierno en la región, siendo estos los primeros antecedentes de la independencia de Argentina, que se consolidó unos años más tarde, en el año 1816.

¿Cómo se llamaba Argentina en 1800?

Que Nombres Tuvo Nuestro País Antes De Llamarse Argentina Argentina indígena La población del actual territorio argentino a la llegada de los españoles a principios del siglo XVI sumaba unas 330. 000 personas agrupadas en una veintena de grupos étnicos. Los habitantes del Noroeste, de las Sierras Centrales y de la Mesopotamia practicaban la agricultura, mientras que el resto del territorio estaba ocupado por grupos de cazadores-recolectores. Las culturas más extendidas fueron los diaguitas al Noroeste, los guaraníes, los tupíes, los tobas y los guaycurúes en el Noreste, los pampas en el centro y los tehuelches, mapuches y onas en el Sur.

Conquista y colonia (1492-1776) En 1536 Don Pedro de Mendoza fundó Santa María de los Buenos Ayres, la primera ciudad argentina. La miseria y el hambre doblegaron a Mendoza y su gente y Buenos Aires quedó despoblada hasta su segunda fundación por Juan de Garay en 1580.

Las ciudades argentinas fueron fundadas por conquistadores que provenían de distintas zonas de América. La corriente pobladora del este, llegada desde España, tomó como base de operaciones la ciudad de Asunción y fundó las ciudades litorales. La que vino desde el Perú ocupó el Tucumán, como se llamaba entonces a todo el Noroeste argentino. Virreinato (1776-1810) Lo que hoy es la Argentina perteneció al virreinato del Perú hasta que en 1776 el rey Carlos III creó el Virreinato del Río de la Plata, cuyo primer virrey fue Pedro de Ceballos. La capital, Buenos Aires, se convirtió en un gran puerto comercial y se incrementó notablemente la exportación de cueros, tasajo y de la plata proveniente de las minas del Potosí. El sistema de monopolio impuesto por España prohibía comerciar con otro país que no fuera la propia España.

Las ciudades cuyanas fueron fundadas por la corriente proveniente de Chile. Esto encarecía notablemente los productos y complicaba la exportación al tiempo que fomentaba el contrabando a gran escala. En 1806 y 1807 se produjeron dos invasiones inglesas, que fueron rechazadas por el pueblo de Buenos Aires, alistado en milicias de criollos y españoles.

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En cada milicia, los jefes y oficiales fueron elegidos democráticamente por sus integrantes. Las milicias se transformaron en centros de discusión política. Independencia (1810-1820) Las invasiones inglesas demostraron que España estaba seriamente debilitada y que no podía ni abastecer correctamente ni defender a sus colonias.

La ocupación francesa de España por Napoleón, la captura de del Rey Carlos IV y su hijo Fernando VII y la caída de la Junta Central de Sevilla decidieron a los criollos a actuar. El 25 de mayo de 1810 se formó la Primera Junta de gobierno presidida por Cornelio Saavedra, que puso fin al período virreinal.

Mariano Moreno, secretario de la Junta, llevó adelante una política revolucionaria tendiente a fomentar el libre comercio y a sentar las bases para una futura independencia. Entre 1810 y 1820 se vive un clima de gran inestabilidad política. Se suceden los gobiernos (Primera Junta (1810), Junta Grande (1811), Triunviratos (1811-1814) y el Directorio (1814-1820) que no pueden consolidar su poder y deben hacer frente a la guerra contra España.

En esta lucha se destacaron Manuel Belgrano, José de San Martín, llegado al país en 1812, y Martín Miguel de Güemes. Las campañas sanmartinianas terminaron, tras liberar a Chile, con el centro del poder español de Lima.

El 9 de julio de 1816 un congreso de diputados de las Provincias Unidas proclamó la independencia y en 1819 dictó una constitución centralista que despertó el enojo de las provincias, celosas de su autonomía. Era de Rivadavia (1820-1829) A partir de 1819 en el país se fueron definiendo claramente dos tendencias políticas: los federales, partidarios de las autonomías provinciales, y los unitarios, partidarios del poder central de Buenos Aires.

Estas disputas políticas desembocaron en una larga guerra civil cuyo primer episodio fue la batalla de Cepeda en febrero de 1820, cuando los caudillos federales de Santa Fe, Estanislao López, y de Entre Ríos, Francisco Ramírez, derrocaron al directorio.

A partir de entonces, cada provincia se gobernó por su cuenta. La principal beneficiada por la situación fue  Buenos Aires, la provincia más rica, que retuvo para sí las rentas de la Aduana y los negocios del puerto. Época de Rosas (1829-1852) En 1829 uno de los estancieros más poderosos de la provincia, Juan Manuel de Rosas, asumió la gobernación de Buenos Aires y ejerció una enorme influencia sobre todo el país.

  • A partir de entonces y hasta su caída en 1852, retuvo el poder en forma autoritaria, persiguiendo duramente a sus opositores y censurando a la prensa, aunque contando con el apoyo de amplios sectores del pueblo y de las clases altas porteñas;

Durante el rosismo creció enormemente la actividad ganadera bonaerense, las exportaciones y algunas industrias del interior que fueron protegidas gracias a la Ley de Aduanas. Rosas se opuso a la organización nacional y a la sanción de una constitución, porque ello hubiera significado el reparto de las rentas aduaneras al resto del país y la pérdida de la hegemonía porteña.

  1. Buenos Aires y la Confederación (1852-1862) Justo José de Urquiza era gobernador de Entre Ríos, una provincia productora de ganado como Buenos Aires que se veía seriamente perjudicada por la política de Rosas, que no permitía la libre navegación de los ríos y frenaba el comercio y el desarrollo provinciales;

En 1851, Urquiza se pronunció contra Rosas y formó, con ayuda brasileña, el Ejercito Grande con el que derrotó definitivamente a Rosas en Caseros el 3 de febrero de 1852. Urquiza convocó a un Congreso Constituyente en Santa Fe que en mayo de 1853 sancionó la Constitución Nacional.

Pero aunque ya no estaba Rosas, los intereses de la clase alta porteña seguían siendo los mismos y Bartolomé Mitre y Adolfo Alsina dieron un golpe de estado, conocido como la «Revolución del 11 de Septiembre de 1852».

A partir de entonces, el país quedó por casi diez años dividido en dos: el Estado de Buenos Aires y la Confederación (el resto de las provincias con capital en Paraná). La separación duró casi diez años, hasta que en septiembre de 1861, el líder porteño Bartolomé Mitre derrotó a Urquiza en Pavón y unificó al país bajo la tutela porteña.

  • Organización nacional (1862-1880) Luego de la batalla de Pavón se sucedieron los gobiernos de Bartolomé Mitre (1862-68), Domingo F;
  • Sarmiento (1868-1874) y Nicolás Avellaneda (1874-1880), quienes concretaron la derrota de las oposiciones del interior, la ocupación del todo el territorio nacional y la organización institucional del país fomentando la educación, la agricultura, las comunicaciones, los transportes, la inmigración y la incorporación de la Argentina al mercado mundial como proveedora de materias primas y compradora de manufacturas;

República liberal (1880-1916) En 1880 llegó al poder el general Julio A. Roca, quien consolidó el modelo económico agroexportador y el modelo político conservador basado en el fraude electoral y la exclusión de la mayoría de la población de la vida política.

Se incrementaron notablemente las inversiones inglesas en bancos, frigoríficos y ferrocarriles y creció nuestra deuda externa. En 1890 se produjo una grave crisis financiera en la que se cristalizaron distintas oposiciones al régimen gobernante.

Por el lado político, la Unión Cívica Radical luchaba por la limpieza electoral y contra la corrupción, mientras que, por el lado social, el movimiento obrero peleaba por la dignidad de los trabajadores desde los gremios socialistas y anarquistas. La lucha radical, expresada en las revoluciones de 1893 y 1905, y el creciente descontento social, expresado por innumerables huelgas, llevaron a un sector de la clase dominante a impulsar una reforma electoral para calmar los ánimos y trasladar la discusión política de las calles al parlamento.

En 1912, el presidente Roque Sáenz Peña logró la sanción de la ley que lleva su nombre y que estableció el voto secreto y obligatorio. Primeros gobiernos radicales (1916-1930) La aplicación de la Ley Sáenz Peña hizo posible la llegada del radicalismo al gobierno.

Los radicales gobernaron el país entre 1916 y 1930 bajo las presidencias de Hipólito Yrigoyen (1916-1922) (1928-1930) y Marcelo T. de Alvear (1922-1928), e impulsaron importantes cambios tendientes a la ampliación de la participación ciudadana, la democratización de la sociedad, la nacionalización del petróleo y la difusión de la enseñanza universitaria.

El período no estuvo exento de conflictos sociales derivados de las graves condiciones de vida de los trabajadores. Algunas de sus protestas, como la de la Semana Trágica y la de la Patagonia, fueron duramente reprimidas con miles de trabajadores detenidos y centenares de muertos.

Década infame (1930-1943) El 6 de septiembre de 1930 los generales José Félix Uriburu y Agustín P. Justo encabezaron un golpe de estado, apoyado por grupos políticos conservadores, y expulsaron del gobierno a Yrigoyen, inaugurando un período en el que volvió el fraude electoral y la exclusión política de las mayorías.

  1. En 1933 se firmó el Pacto Roca-Runciman con Inglaterra, que aumentó enormemente la dependencia Argentina con ese país;
  2. Se sucedieron los gobiernos conservadores (el general Uriburu, entre 1930 y 1932; el general Justo, entre 1932 y 38; Roberto Ortiz, entre 1938 y 1942, y Ramón Castillo, entre 1942 y 1943), que se desentendieron de los padecimientos de los sectores populares y beneficiaron con sus políticas a los grupos y familias más poderosas del país;

Ascenso y auge del peronismo (1943-1955) En 1943 un grupo de militares nacionalistas dio un golpe de estado y derrocó al presidente Castillo. Dentro de este grupo se destacó el coronel Juan Domingo Perón, quien, desde la secretaría de Trabajo y Previsión, llevó adelante un política tendiente a mejorar la legislación laboral y social (vacaciones pagas, jubilaciones, tribunales de trabajo).

  1. El apoyo popular a Perón lo condujo al gobierno en las elecciones de 1946;
  2. Durante sus dos presidencias (1946-1952 y 1952-1955) Perón, que ejerció el poder limitando el accionar de la oposición y censurando a la prensa, impulsó una política que combinaba el impulso de la industria, el empleo, las comunicaciones y los transportes, con la acción social desarrollada por Eva Perón a través de la construcción de hospitales, escuelas, hogares para niños y ancianos, y ayuda económica para los más pobres;

“Revolución libertadora” (1955-1958) En 1955 un golpe militar con amplio apoyo político y social derrocó a Perón, quien marchó al exilio. Tras el breve interregno de Lonardi, militar de corte nacionalista y católico, un nuevo golpe de comando puso al Ejército, representado por Pedro Eugenio Aramburu, y a la Marina, representada por Isaac Rojas, a la cabeza de un gobierno, cuyo objetivo medular era eliminar al peronismo de la vida nacional, apuntando fundamentalmente al movimiento obrero.

  1. El decreto 4161 y los fusilamientos de junio de 1956, máxima expresión de la reacción, se combinaron con la reforma de la constitución (1957) y la implementación de un proyecto económico liberal  ideado por Raúl Prebisch, que buscaba desmontar el modelo peronista y lograr la “estabilización” económica con el respaldo del FMI;

En este marco de violenta persecución, comenzó la denominada “resistencia peronista”, que se extendió también a numerosos sectores populares no peronistas. No sin oposición interna, el régimen militar concedió una apertura electoral que creyó controlar y que dio paso al período de las democracias condicionadas encabezadas por gobiernos radicales.

Frondizi e Illia (1958-1966) En 1958 el líder de la Unión Cívica Radical Intransigente, Arturo Frondizi, llegó al gobierno tras sellar una alianza con Perón. Sin embargo, su política desarrollista, llevada a cabo mediante la contratación de empresas extranjeras para la extracción de petróleo y la gestión de un crédito del FMI, condicionado a la implementación de medidas liberales, no tardaron en granjearle la hostilidad del peronismo.

Para hacer frente a las manifestaciones de descontento, el gobierno puso en marcha el “plan Conintes”, que otorgó al Ejército la facultad de arrestar, detener e interrogar a gremialistas y opositores. Su política exterior y el triunfo del peronismo en las elecciones de 1962 precipitaron un nuevo golpe de estado.

  1. Procurando salvar la institucionalidad, asumió el presidente del Senado, el radical José María Guido, cuyo gobierno estuvo tutelado desde las filas castrenses;
  2. Las elecciones presidenciales de 1963, con proscripción del peronismo, llevaron a la presidencia a Arturo Illia, de la Unión Cívica Radical del Pueblo;

La anulación de los contratos petroleros, la Ley de Medicamentos y un aumento en la inversión en salud y educación cosecharon hostilidad en el empresariado. El peronismo, especialmente su base sindical, y la prensa llevaron adelante una fuerte campaña contra el líder radical, dejando el terreno libre para que, una vez más las Fuerzas Armadas, asestaran un nuevo golpe a la democracia.

  • El 28 de junio de 1966, Juan Carlos Onganía asumió de facto el mando del país;
  • Contaba, una vez más, con amplio apoyo político y social;
  • La “Revolución argentina” (1966-1973) El general Juan Carlos Onganía aplicó, con apoyo del FMI, un fuerte programa liberal orientado a satisfacer los intereses de los grandes grupos económicos, al tiempo que, bajo los auspicios de la Doctrina de la Seguridad Nacional impulsada por Estados Unidos, convirtió la persecución del peronismo en la del comunismo y de las guerrillas;
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Implantó una rígida censura, que alcanzó a toda la prensa y a todas las manifestaciones culturales, incluyendo la intervención de las universidades y la expulsión de profesores opositores, que derivó en lo que se conoce como la “fuga de cerebros”. Sin embargo, las movilizaciones estudiantiles, las insurrecciones populares (como el Cordobazo) y la organización guerrillera debilitaron al gobierno provocando un golpe interno.

En junio de 1970 asumiría Roberto Levingston, de corte nacionalista, que no lograría contener las protestas populares y la actividad guerrillera. Una segunda manifestación popular en Córdoba, conocida como el “Viborazo”, dio por tierra con este nuevo gobierno.

En marzo de 1971, asumió Alejandro Agustín Lanusse, quien propugnó una política conciliatoria, a través del GAN (Gran Acuerdo Nacional), permitiendo el regreso de Juan Domingo Perón y convocando a elecciones nacionales sin proscripciones para el peronismo.

En marzo de 1973, el triunfo sería para los candidatos de esa fuerza, Héctor Cámpora y Vicente Solano Lima. Vuelta de Perón (1973-1976) Entre 1973 y 1976 gobernó nuevamente el peronismo con cuatro presidentes (Cámpora, 1973; Lastiri, 1973; Perón, 1973-1974; e Isabel Perón 1974-1976), quienes intentaron retomar algunas de las medidas sociales del primer peronismo, como el impulso de la industria y la acción social, el mejoramiento de los sueldos y el control de precios.

Pero los conflictos internos del movimiento peronista y la guerrilla, sumados a la crisis económica mundial de 1973, complicaron la situación, que se agravó aún más con la muerte de Perón en 1974 y la incapacidad de su sucesora, Isabel Perón, de conducir el país.

Esta crisis fue aprovechada para terminar con el gobierno democrático y dar un nuevo golpe militar, que contó una vez más con un amplio respaldo civil. Dictadura (1976-1983) La dictadura militar que gobernó el país entre 1976 y 1983 contó con el decisivo respaldo de los grandes grupos económicos nacionales y el financiamiento permanente de los grandes bancos internacionales y los organismos internacionales de crédito, como el Banco Mundial y el FMI.

El saldo de su gestión fue el de miles de muertos y desaparecidos, centenares de miles de exiliados, la derrota del Ejército argentino en Malvinas, la multiplicación de la deuda externa por cinco, la destrucción de gran parte del aparato productivo nacional y la quiebra y el vaciamiento de la totalidad de las empresas públicas a causa de la corrupción de sus directivos y de la implementación de una política económica que beneficiaba a los grupos económicos locales y extranjeros.

Raúl Alfonsín (1983-1989) El 10 de diciembre de 1983, después de casi veinte años, el radicalismo volvía al gobierno tras el triunfo de Raúl Alfonsín. Empujado por la fuerza de los organismos de derechos humanos que nacían tras la feroz represión militar, el líder radical abrió las puertas a las denuncias y a una primera investigación sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura, que se reflejó en el informe de la CONADEP y que permitió que fueran juzgadas las cúpulas militares en el Juicio a las Juntas.

Aunque insuficiente para algunos organismos, la política de derechos humanos de Alfonsín fue severamente atacada por amplios sectores militares, que produjeron el movimiento carapintada, los retrocesos hacia las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final, y el último intento guerrillero que culminó en la masacre de La Tablada.

Pero lo que había cambiado sustancialmente eran las bases económicas. Con el creciente poderío de los grupos financieros y un mecanismo de endeudamiento externo incontrolable, Alfonsín cedió ante las recetas liberales y no logró reencauzar una economía desindustrializada y anémica.

Con escaso apoyo social, frente a un peronismo conspirativo y con los grupos económicos en contra, la hiperinflación obligó a Alfonsín a renunciar antes de tiempo. Vendría el tiempo del “menemato”. Carlos Menem (1989-1999) La caída del Muro de Berlín y el fin de la era del mundo bipolar se combinaron con el avance de Estados Unidos hacia la región latinoamericana, cuya formulación más emblemática en materia económica fue el Consenso de Washington, una serie de medidas que establecían la aplicación en América Latina de un proyecto de corte neoliberal.

Carlos Menem, el candidato peronista que accedió a la presidencia en 1989, procedió paradójicamente a implementar este programa, que se encontraba en las antípodas de su prédica electoral y de los postulados históricos del peronismo.

La privatización de empresas estatales, como YPF, Aerolíneas Argentinas, Entel, Gas del Estado, entre otras, fue acompañada por una apertura indiscriminada del mercado a los productos y capitales extranjeros y por una política de “relaciones carnales” con los Estados Unidos.

El proyecto se completó con el Plan de Convertibilidad monetaria impulsado por Domingo Cavallo y las renegociaciones de la deuda externa, que provocaron una mayor dependencia y endeudamiento. El modelo suscitó el apoyo de los sectores medios, que inicialmente se vieron beneficiados por la política monetaria y de importación.

Pero pronto comenzaron a hacerse visibles los efectos devastadores en términos sociales y culturales, con una explosión de la desocupación y de la pobreza, y con la visibilidad e impunidad de la corrupción a gran escala. A ello se sumaba una política de “reconciliación” plasmada con los indultos a las cúpulas militares que implementaron el Terrorismo de Estado y también a las guerrilleras. Que Nombres Tuvo Nuestro País Antes De Llamarse Argentina.

¿Cómo se llamaba la Argentina en 1820?

La Época de Rivadavia ( 1820 -1827).

¿Por qué se llama Argentina el país?

El significado del nombre en sí proviene del latin, derivado de la palabra ‘argentum’ que significa plata, ya que desde siglos atrás tanto al nombrar el Río de la Plata como referirse al territorio nuestro, se lo hacía destacando la presencia de la plata, y así ya se nombraba en el siglo XVI como Provincia Argentina a.

¿Cómo surge el nombre?

Los nombres pueden venir acuñados ya por la tradición o ser creados para describir una nueva realidad (neologismos). En este segundo caso, suelen ser generados y escogidos con los criterios preferentes de brevedad y extrañeza, a fin de que la identificación de la persona, cosa o concepto sea fácil, rápida y clara.

¿Quién bautizo a Argentina?

Oficialización del nombre Argentina – Finalmente con la Constitución del 24 de diciembre 1826, se oficializa el nombre de República Argentina cuya independencia fuera declarada el 9 de Julio de 1816. La Constitución Nacional de 1853 fue promulgada en 1860, en ese momento se agregan cuatro artículos y se suprime uno.

Entre los artículos que se agregan está el Artículo 35: Las denominaciones adoptadas sucesivamente desde 1810 hasta el presente, a saber: Provincias Unidas del Río de la Plata; República Argentina; Confederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintamente para la designación del gobierno y territorio de las provincias, empleándose las palabras “Nación Argentina” en la formación y sanción de las leyes.

El presidente Santiago Derqui, el 8 de octubre de 1860 en la ciudad de Paraná, establece por decreto la denominación República Argentina. Las denominaciones de Provincias Unidas del Río de la Plata o Provincias Unidas de Sud-América , entraron en el pasado.

La primera fue el símbolo de la historia colonial y la segunda fue el testimonio de un sueño que no pudo ser. Aunque actualmente y con características diferentes vuelve a tomar cuerpo la integración continental de América.

Finalmente quedó establecido el uso oficial de la denominación República Argentina. Pero no son los decretos, los que determinan la emblemática del país. Por ello el nombre Argentina es el adoptado por los usos y costumbres de nuestra gente, dentro y fuera de nuestro país.

¿Cómo se les dice a los argentinos de cariño?

Bibliografía [ editar ] –

  • Bernal, Eduardo Rubén. «Hoy: Pibe». Archivado desde el original el 2 de abril de 2015. Consultado el 2 de febrero de 2015.
  • Teruggi, Mario E. (1978). Panorama del lunfardo 2* edición. Buenos Aires: Editorial Sudamericana S.
  • Gobello, José (1953). Lunfardía. Introducción al estudio del lenguaje porteño. Buenos Aires: Argos.

¿Cuáles son los nombres más comunes en Argentina?

¿Cuál es el nombre más usado en todo el mundo?

¿Sabes cuál es el nombre más común de todo el mundo? – Que Nombres Tuvo Nuestro País Antes De Llamarse Argentina Descubre el nombre más común en todo el mundo Entre los nombres más populares en España siempre tenemos nombres como María, Lucía o Juán, pero ¿cuál es el nombre más común del mundo? Un reciente ránking ha revelado que un nombre es el que más se utiliza en el mundo dado que sirve tanto para niño como para niña. ¿Cuál es? Sigue leyendo porque te lo descubrimos a continuación. ¿Cuál es el nombre más común del mundo? Un único nombre es el que ocupa el primer puesto entre los nombres más comunes en el mundo y este no es otro que el de Andrea ya que se trata de un nombre que llevan tanto hombres como mujeres.

  1. Un nombre de origen griego cuyo significado es el de  «hombre, fuerza, virilidad»;
  2. Lo encontramos en muchos idiomas : en español o castellano, (Andrea o también Andrés), francés (André, Andrée, Andreina), griego (Andreas), inglés (Andrew, Andreana, Drew, Dandy, Andy); Ruso (Andrej), eslavo (Ondra), sueco (Anders), alemán (Andreas, Andres, Dreis), húngaro (Andras, Andreas, Andy y Andor);

En España el nombre está contabilizado en más de 108. 000 mujeres actualmente (con una media de edad de 23 años) y más de 2. 600 hombres (con una media de edad de 36 años). Mohamed, otro nombre muy común en el mundo Andrea es actualmente el nombre que más se pone en el mundo, pero dos años atrás se hizo otro ránking en el que salió como número uno el nombre de Mohamed debido a que está presente en todo el mundo en sus distintas versiones : Muhammad, Mohammed, Mohammad, Muhammed, Mohamed, Mohamad, Muhamad, Muhamed, Mohamud, Mohummad, Mohummed, Mouhamed, Mohammod y Mouhamad.

El nombre de Mohamed es de origen árabe y su significado es el de «aquel que merece ser alabado». Otros nombres comunes en el mundo Junto a los nombres de Andrea y de Mohammed tenemos otros que suelen ponerse mucho  en todo el mundo dado que aparecen siempre  en los ránkings de nombres más populares año tras año.

De este modo, el  nombre femenino que más se usa en todo el mundo María (de origen hebreo-arameo) ya que como los anteriores, tiene distintas variantes (Miriam, Mary, Marielle, Maruska, Marinka) que se utilizan en muchos países. De hecho se calcula que más de 60 millones de mujeres tienen este nombre en el mundo. .

¿Cuál es el nombre menos común en el mundo?

10. Eñaut – Eñaut, de origen vasco, es muy poco popular; lo han elegido menos de 300 personas en todo el mundo. Podría ser una variante de Arnaldo, cuyo significado sería ‘águila poderosa’.

¿Cuál es el apellido más común en Argentina?

58. Vargas – El apellido castellano Vargas tiene origen en el año 1085 durante la reconquista de Madrid, donde tuvo una participación importante Juan de Vargas que pertenecía al bando del rey Alfonso VI.

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